¡Yo soy el cura!


El Filosofo de Guemez
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Hay hombres que son excepcionales para el viejo Filósofo, Don JACOBO ZABLUDOVSKY, es uno de ellos, es referencia obligada para conocer los entresijos del poder de la segunda mitad del Siglo XX en nuestro país, y a sus 8 décadas de existencia, traspira un envidiable oficio de vida, que tiene la magia de cautivar a propios y extraños. 

Hace años, durante una entrevista que le hiciera al talentoso artista español SALVADOR DALI, uno de los más notables representantes del surrealismo, que creó un estilo personal ecléctico, le preguntó: 
? ¿Cuál es la diferencia entre una buena fotografía y una buena pintura?. 
El pintor, –la envidiable habilidad e inmediatez mental que gozaba–, le respondió de forma memorable: ?? buena foto es una imagen captada por un instrumento hecho por el hombre; una buena pintura… ¡Es una imagen captada por un instrumento hecho por Dios!”1.
Tú y yo, al ser un instrumento de DIOS, tenemos un aliento Divino, que nos inspira a trabajar en nuestro íntimo camino, para despertar a nuestro maestro interior, crecer, evolucionar y cumplir la hermosa tarea de al reconciliarnos con el pasado, para sabiamente autorrelacionarnos amorosamente con el presente.
Al hacerlo, experimentar la íntima satisfacción de inspirarnos –que es entrar en contacto con el espíritu santo– para hacer que entre “nuestro primer aliento al nacer y el último suspiro al partir”, nuestra vida esté tan plena de creatividad… Que sea una obra maestra.
El viejo Filósofo con la experiencia que le han dejado los años, ha aprendido que la gente que trasciende los entretelones del tiempo, no necesariamente lleva una vida cómoda, tampoco posee lo mejor… simplemente, mantiene una actitud más positiva y mucho mejor que los demás.
Si el poeta dijo: “Eres el arquitecto de tu propio destino”, eres tú, sólo tú, el responsable de edificar tu vida en los cimientos de la armonía, la prosperidad, la felicidad y el éxito.
Hay gente que posee a flor de piel el síndrome de la infelicidad, nada le satisface, a todo le pone un pero, omite tener pensamientos, actitudes positivas y ser agradecido, está tan acostumbrada a complicarse la vida, que en automático rechaza la felicidad que da la simplicidad.
La simplicidad es poder, es energía que centra tu fuerza en un sólo punto, es no complicarte innecesariamente la existencia, es entender que el mejor ornamento que puedes gozar es el de una sana alegría, claro que acompañada de una encantadora sonrisa, que te lleve a gozar el humor con amor.
La sabia frase dice: “No te arrepientas de ningún día de tu vida, los buenos días te dan felicidad, los malos experiencia, ambos son esenciales para tu vida. La felicidad te mantiene dulce, los intentos fuerte, las penas te mantienen humano”.
Y con una vida plena de tropiezos y éxitos, de penas, júbilo y dulzura, el campesino de Güémez, diariamente da rienda suelta al sentido de obviedad, pleno de la buena fe que la vida le provee, es atrevido, alegre, divertido y hasta ingenuo. 
Lo ingenuo me recuerda al borrachito, que al comenzar la música vio una señora de negro que estaba sentada al frente suyo. Tambaleante se aproximó y dice:
? ¡Hic!... Señorita, ¿Me concedes el placer de bailar contigo?.
? ¡Claro que No!.
? ¡Ay, vamos cariño, ¡Por favor!.
? Acaso no entiende… ¡Que No!.
? Pero ¿Por qué no?.
? Por cuatro motivos: Primero: Ud. está borracho; Segundo: Esto es un velorio; Tercero: El Ave María no se baila; y Cuarto: “Señorita” es la tiznada madre que lo parió... ¡YO SOY EL CURA!.
1 http://www.youtube.com/watch?v=ytwus_MS8SY
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