¿Y Manlio?
3 Junio 2015
Durante los años de la alternancia en Los Pinos, a Manlio Fabio Beltrones se le conocía como El Virrey, por su capacidad de influir en las decisiones de dos administraciones que no habían emanado de su partido. Durante los primeros años de esta administración su oficio político en la Cámara de Diputados (así como su interlocución con la de Senadores) fue importantísimo para sacar adelante el paquete de reformas de Enrique Peña Nieto. Pero dicen —quienes saben— que el recelo hacia quien todavía hoy es coordinador de los diputados tricolores en San Lázaro no ha podido exfoliarse del todo en la piel de muchos cercanos al Presidente. Beltrones está por dejar su curul en unos meses. Sabremos quién podrá ocupar el puesto de liderazgo legislativo que hoy tiene por los resultados del próximo domingo.
Pero la pregunta que casi todos se hacen es ¿qué sigue para Manlio Fabio Beltrones? Viejo lobo de mar que ha sabido moverse a través de los años y los gobiernos que han llegado al Ejecutivo (y sacar el mejor de los provechos políticos de ello). Ni quién dude de su inteligencia y, sobre todo, de su colmillo. Eterno candidato a la Secretaría de Gobernación, pareciera que sus potenciales empleadores (antes y ahora) prefieren no dejar la gobernanza de la política interior en manos de un personaje que sabe que el poder nunca es para compartirse.
México se encuentra hoy en un momento complicado y el próximo lunes, por si fuera poco, se dará el banderazo de arranque (asumido o no) al proceso de sucesión presidencial. El 2018 arranca tras las elecciones del domingo. ¿Cuál será la jugada de Manlio? ¿Cuál la de Peña Nieto? ¿Cuál la de los potenciales candidatos presidenciales en el gabinete? Beltrones no es candidato a nada. Sabemos que su intención es llegar a la dirigencia nacional del PRI, aunque haya sido ambiguo en sus declaraciones al respecto. Sabemos también que hay un sector de su partido que tampoco ha dejado de pensar en la posibilidad de que sea él quien intente mantener al PRI despachando en Los Pinos. Y justamente por eso, quizás, algunos pueden verlo como un adversario de cuidado....
Junto con los resultados electorales del próximo domingo (no sólo en la Cámara de Diputados, sino en las gubernaturas que habrán de renovarse), la otra incógnita, el otro plato fuerte poselectoral, es el futuro inmediato deManlio Fabio Beltrones. En los pasillos ya corren los trascendidos, de los que ya habíamos escrito con anterioridad. Pero hace un par de días, Estados Unidos nominó a Roberta Jacobson para convertirla en su embajadora en nuestro país, sólo falta la ratificación de su Senado. Parece una jugada de presión de nuestros vecinos, porque la embajada de nuestro país en EU continúa acéfala desde el regreso de Eduardo Medina Mora. Pues bien: hay quienes aseguran que esa silla vacía no ha sido ni un descuido ni un desdén diplomático a nuestro principal socio comercial. Que la ecuación que el gobierno federal ha encontrado para que uno de sus militantes más distinguidos no haga mucho ruido en la sucesión, que arranca el lunes 8 de junio, pasa, justamente, por el nombramiento de Beltrones, como el hombre que Enrique Peña Nieto quiere para representar a México en Washington, DC.
Addendum. Hablando de nuestras relaciones con el mundo, se anunció que en la próxima Reunión Ministerial de la OCDE, a realizarse en París, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, participará en el panel “Cómo las reformas estructurales pueden ayudar a desbloquear la inversión en apoyo del crecimiento sostenible” y compartirá la experiencia de México sobre la agenda de reformas estructurales del gobierno federal. En el mismo panel participanSigmar Gabriel, vicecanciller y ministro de Economía de Alemania; Choi Kyung-hwan, viceprimer ministro y ministro de Estrategia y Finanzas de Corea;Henk Kamp, ministro de Economía de los Países Bajos; Jason Furman, presidente del Consejo de asesores económicos de Estados Unidos, y Luis de Guindos Jurado, ministro de Economía y Competitividad de España. La presencia del secretario de Hacienda podrá leerse (deseablemente) como una señal muy distinta a la que se mandó con el asunto del aplazamiento de la Reforma Educativa. Y es que, como decíamos ayer, no es momento de poner en riesgo, ante los ojos del mundo, las posibilidades de las otras reformas aprobadas.



