Aguantar un piano
10 Septiembre 2015
El entorno económico global es complicado. Obliga a cada país a realizar cambios y corrección en sus planes a corto y mediano plazo, deben asegurar que la marcha continuará con los menores estragos. Es eso o debilitarse más de lo que las mismas condiciones provocan. Las medidas que suelen anunciarse al respecto van enfocadas a la austeridad, al ahorro en gasto que, en muchas ocasiones, se tienen en programas sociales. Esta vez no es así. El martes, Luis Videgaray entregó el Paquete Económico, y éste contempla la reducción del dinero que varias secretarías de Estado reciben anualmente, alrededor de 222 mil millones de pesos, pero, ahora, se enfocará en una austeridad más operativa (en gasto corriente). Según lo que se presentó, serán rubros como la compra de materiales de oficina, la renta de inmuebles o incluso, el gasto de energía. Por supuesto, habrá dependencias que sentirán mucho más que otras estos ajustes. Lo que también va en camino, según lo que anunció Enrique Peña Nieto hace unos días en su tercer informe, serán secretarías como la de Hacienda, Energía y Comunicaciones y Transportes, quienes resientan más los ajustes; en cambio, la de Educación se convierte en la dependencia con mejor presupuesto para el próximo año, en una clara muestra de compromiso ante las prioridades anunciadas. También Sedesol será una de las que sandrán más beneficiadas con el nuevo presupuesto, justo como parte de la insistencia que el gobierno seguirá poniendo para contrarrestar la pobreza.
Al respecto le pregunté a José Antonio Meade, titular de Desarrollo Social, el porqué son necesarios estos ajustes. Esto me explicó: “Al tiempo que se provee de estabilidad económica —que es muy importante—, ahora se presenta el Presupuesto Económico, y no hay ninguna variable que pueda ayudar más a generar un entorno que permita combatir la pobreza, que tener un entorno económico estable. No hay peor enemigo de la pobreza que la inflación y, por lo tanto, en el cuidado de la estabilidad macroeconómica al centro hay también una preocupación por generar condiciones que eviten que la gente caiga en pobreza. Pero junto con eso, la intención de crear espacios de inclusión financiera, de acercar servicios y de ampliar la posibilidad de que los sistemas de crédito, de ahorro, de seguro, estén cada vez más a la mano de la gente que requieren de sus servicios...”.
Por supuesto que todos estos ajustes anunciados por Luis Videgaray se deben a esa inestabilidad provocada por la caída en los precios del petróleo, tan castigados en todo el mundo, tal como sucede con el dólar. Al principio de la administración —cuando, incluso, los precios del petróleo continuaban muy altos— Videgaray anunció que uno de sus objetivos sería “despetrolizar” el Presupuesto de Egresos. Y lo está logrando: la dependencia petrolera bajó de 40% a 16% en estos tres años que lleva al frente de la Secretaría de Hacienda. Y a pesar del adverso entorno global y el fortalecimiento del dólar, la inflación en México ha tocado mínimos históricos, lo cual es una muy buena noticia.
Y por eso le pregunté también a Meade Kuribreña cómo le hará para que el presupuesto alcance y rinda frutos en el combate a la pobreza: “Con buenos instrumentos, con buena coordinación, con un Presidente comprometido con el tema de la inclusión, como lo comentó en su informe, estamos ciertos de que sumando a los distintos integrantes de la sociedad civil, a los empresarios, una buena coordinación en los diferentes programas que tienen impacto, nos permitirá, dentro de este contexto, seguir haciendo lo que tenemos que hacer para generar las mejores condiciones de éxito hacia adelante...”.
A todos nos asusta cuando se nos habla de ajustes presupuestales, es lógico porque pensamos que los estragos, más que las dependencias, se sentirán en el bolsillo de los ciudadanos. Pero lo cierto es que, no sólo desde este sexenio —también se hizo en la gestión de Felipe Calderón—, la economía nacional ha logrado resistir mucho más que otras del continente y del mundo, de otra forma los ajustes podrían ir mucho más allá del “apretarse el cinturón”. Lo cierto es que la responsabilidad de las decisiones en materia económica es la que ha demostrado que México, si antes “aguantaba un piano”, ahora será capaz de cargarlo con todo y ese petróleo haciendo tan resbaloso el piso...
Excelsior



