¿Y el Cisen tamaulipeco?
23 Enero 2017
¿Y el Cisen tamaulipeco?
Campanario/Martín Sánchez Treviño
Mal haría la administración gubernamental panista en
mostrarse permisivo con la administración priísta saliente, luego que dejo en
quiebra y sin recursos, sino solo los necesarios para concluir las obras y
servicios que inició esa fallida administración. La contraloría ha enfocado el
levantamiento de supuestas irregularidad en las secretaria anterior de Obras
Pública y Finanzas, será quizá porque se trata de dos áreas de confort de los
dos últimos gobierno priístas. Aunque también en la administración de Yarrington
Ruvalcaba no curtieron mal las baquetas, basta recordar que en la secretaría de
obras públicas designó como titular a un Ingeniero Agrónomo, cuyo perfil riñe
con las tareas de ese segmento de la administración pública, pero que a la vez
es relevante porque se trata de la infraestructura y de las obras para la vida,
que requiere la entidad.
El perfil del ex titular de obras
públicas es inapelable porque se trata de un ingeniero civil hijo de un buen
padre con una trayectoria inigualable como constructor, dejo huella en esta y
otras entidades de la república.
Sin embargo, el desempeño de su hijo
Manuel Rodríguez Morales al frente de esa ha sido y es ampliamente cuestionado
por sus colegas constructores. Quienes se quejan no solo de la ausencia de una
revisión minuciosa en obras relevantes por la seguridad que requieren, sino
también por la aplicación de técnicas y materiales inapropiados. En algunas de
la obras el ex titular se mostro complaciente con las constructoras preferidas
del sexenio anterior.
Pero
también la obra pública durante los últimos tres sexenios priístas estuvo
encaminada a construir por construir, simplemente para que hubiera obras que
detonaran recursos para los dueños de empresas constructoras, que cada campaña
de gobernador eran los primeros en abrir sus chequeras para que por recursos no
se frenara la maquinaria del partido tricolor.
La
secretaría de obras fue por antonomasia el área de donde dos de los ex
gobernadores priístas obtuvieron importantes capitales, no solo porque sus
constructoras y las de sus amigos encontraron contratos jugosos. Pues mientras
que uno de ellos se convirtió en el cobrardor del “diezmo” a los constructores,
el otro se hizo de la vista para que su maquinaria lo mismo que sus camiones no
pararan los seis años de su gestión.
El otro desvergonzado, liberó de las
cuotas a los constructores pero solo les dio migajas de las obras que Nixa se
adjudicó, con la legitimización a luz y
complacencia del ex secretario de obras Rodríguez Morales.
En tanto que el ex secretario de
finanzas Silvestre Abrego Adame debe explicaciones respecto a los conceptos creados
durante la campaña electoral de gobernador, a través de los desvió recursos
para la campaña del ex candidato priísta Baltazar Hinojosa Ochoa.
Con cuyos recursos “operadores” del
malogrado candidato adquirieron feudos que hoy están a la venta, por el fututo
adverso que les espera. Seis años fuera de la nomina oficial es sinónimo de una
condena al desierto.
En finanzas es donde la situación es
ampliamente compleja, no solo por los pasivos que heredaron mucho menos por la
deuda, sino por la ausencia de justificantes. Ya que en la mayoría de las
auditorias, no han sido localizados los entes adquiridos e inventariados.
Por cierto, el actual secretario
general de gobierno César Verastegui Ostos es fecha que no localiza, el “cisencito”
creado por los gobiernos priístas, para escuchar a través de los auriculares de
sus líneas telefónicas a sus enemigos políticos lo mismo que a sus
correligionarios.



