Un país en movimiento
8 Agosto 2016
Un país en movimiento
Campanario
Martín Sánchez Treviño
Ha resultado comodino para el secretaría de gobernación
fijar una postura ante las quejas de los empresarios del sureste mexicano, que
reclaman mejorar las condiciones para los empresarios de Oaxaca, Chiapas,
Guerrero y Michoacán, quienes aseguran que
a consecuencia de las movilizaciones magisteriales, sus empresas han
dejado de obtener ganancias. Incluso advierte la quiebra y la no llegada de
otras inversiones relevantes a esa región. Reclamo ante el cual la dependencia
responsable de conservar la gobernabilidad ha dejado en claro que la educación
es responsabilidad de Aurelio Nuño secretario de educación en el país.
El
secretario más vulnerable de los últimos meses en este país es cada
precisamente Nuño, que no se libra de una y ya lo invocan en otras
circunstancia a la que se vincula su dependencia y sus tareas.
La
semana que transcurrió se ventiló en la prensa nacional que el titular del
Instituto Nacional de Evaluación Educativa percibe como salario mensual la
cantidad de 203,875 mil pesos y es precisamente una posición de Nuño.
Que
no se descarta que esta última información pudo haber sido filtrada por el
titular de educación para que la prensa nacional tome otro giro y dar tiempo a
que las negociaciones con los profesores favorezcan al estado y no al
magisterio, que han puesto en aprietos al gobierno federal.
Lo
cierto es que la naturaleza de las demandas del magisterio de esas regiones
tiene más de 50 años en lucha y la única que logro tener cierto control fue la
profesora Elba Esther Gordilllo ahora presa por el gobierno peñista.
Al
margen de esto, la secretaría de gobernación que mucho pudiera abonar a
disolver las demandas, ha dejado en claro que el origen del conflicto
magisterial se originó por la reforma educativa promovida e impulsada por la
secretaria de educación y que lamentablemente no está dentro de su radio de
influencias y competencias.
Lo
cual resulta claro para los actores del conflicto y para los afectados por el
mismo, que también la semana anterior, como son los empresarios, están
insinuando que sus empresas podrían declararse en ceros en sus declaraciones
fiscales.
Al
reclamo de los profesores se ha sumado la queja de los empresarios que
advierten los primeros efectos del estallido social propio de los estados de
sureste mexicano. Que para algunos analistas resulta natural, porque en esa
región los profesores luchan y se manifiestan por la defensa de sus derechos
desde hace más de 40 años.
Son por demás dos sectores importantes de esa
región, el comercio, la industria, la pesca, la artesanía, el turismo y los
centros donde se forman las nuevas generaciones que se capacitan a las personas
para ocupar las plazas en los centros laborales, en los planteles educativos.
Y
un tercer elemento es que los secretarios de educación y gobernación han
convertido esa región en un campo de batalla para cumplir sus aspiraciones de
convertirse en los candidatos del PRI a la presidencia de la república y
competir en la elección federal del 2018.
En Tamaulipas, el magisterio quedo desorganizado y mal posicionado después de la elección del 7 de Junio, no solo porque perdió la alianza mágica que los profesores hicieron con el tricolor. Sino porque el propio sindicato perdió su autonomía en los últimos tres años y ante un gobierno contrario a los aliados de la dirigencia magisterial como es Acción Nacional, está imposibilitado de emprender una lucha y tendrá que admitir los paradigmas que le imponga la nueva administración estatal.



