Una historia más en las carreteras de Tamaulipas.
Relájesee...
David Ed Castellanos Terán
@dect1608
Una historia más en las carreteras de Tamaulipas.
"Nos asaltaron"... Imagine usted que ya viene de regreso a su ciudad de origen después de un fin de semana hasta el momento perfecto en la Feria de Tamaulipas; usted decidió viajar para conocer un poco de las riquezas tamaulipecas y presenciar en el teatro del pueblo, el show del artista en turno, cuando a su regreso apenas transcurridos 25 minutos de viaje el camión a media carretera hace una parada no programada; usted se quita los audífonos y aturdido comienza a escuchar voces, no alcanza a distinguir que dicen y tampoco logra identificar el paraje, apenas observa por la ventana a algunos agentes de la Policía Federal fuertemente armados; el miedo intenta adueñarse por las mil y una historias que platican de las carreteras de México, en particular de Tamaulipas, usted prefiere guardar silencio y espera que el resto de los pasajeros hagan lo mismo para que el miedo no lo invada. De repente, entre tanta irregularidad, logra identificar la voz de una niña y un hombre que indica: "siéntense ahi, en donde puedan no hay problema"... uff! Ese suspiro ya comenzaba a pesar pero finalmente sopla y viene un instante de relajamiento.
Al percatarse que no es nada grave, pero la inusual parada del camión en la carretera no deja de causar extrañeza, pretende recuperar la calma por completo - insisto esa voz infantil evitó que el nerviosismo se apoderará por completo - pero de repente, más rápido de lo que imagina, esas personas ya están a su lado, buscan la forma de acomodarse en el reducido espacio que hay entre los asientos que son divididos por el diminuto pasillo; apenas se sientan, los adultos con el rostro desencajado y la niña de apenas ocho años tiene los ojos hinchados, como si hubiese llorado por un fuerte regaño de sus padres, no puede evadir la situación y decide ofrecer su lugar para que viajen más cómodos y se reconforten un poco, cuando sin pensarlo dos veces se niegan a recibir su ayuda y expresan: "nos asaltaron, nos asaltaron. Ya lo único que queríamos era no estar más tiempo allí!".
Era una familia completa a quienes encañonaron con armas cortas y exigieron su vehículo, ya no más coche, ya no más compras en la frontera; la claridad del día era plena y de nueva cuenta en las carreteras de México, de nueva cuenta en las carreteras tamaulipecas otra historia en donde la sierra madre a lo lejos, los pastizales y cientos de kilómetros de asfalto se convierten en el único testigo presencial... por desgracia no hablan ni dicen nada.
Asi las mil y una historias de las carreteras de México y de Tamaulipas, historias que son cada vez menos pero que no dejan de escribirse



