Transición fallida


4 Agosto 2016

Transición fallida

 

La Opinión de Baldemar Mijangos

 

Tampico.- El Partido Acción Nacional hizo historia en las pasadas elecciones adjudicándose varias gubernaturas que estuvieron en juego electoral, siendo quizá la de Tamaulipas, la mayormente codiciada por lo que representó durante los años recientes por estar en manos de un sólo partido político en todo el tiempo que tiene de vida la entidad.

 

Aunque han corrido ríos de tinta y horas de programas en la Televisión y la Radio sobre cómo explicar la derrota del otrora poderoso Partido Revolucionario Institucional, lo cierto es que el deterioro al que llegó el aparato de gobierno oficial fue uno de los elementos de peso para que la votación se inclinara de manera extraordinaria al principal partido opositor.

 

Tal vez resulte ocioso apuntar que el actual mandatario de Tamaulipas y su pequeño grupo de asesores tuvieron enorme culpa en la derrota del PRI; sí, tal vez ni al caso venga comentar que sus yerros ocuparon un lugar muy importante en la decisión del elector el día de la elección; sí, sería mejor dejarle a la historia que sólo fue una pieza oxidada del aparato de gobierno que se fatigó de siempre hacer lo mismo.

 

También ocupó un lugar muy importante, y quizá toral, que el discurso del candidato panista Francisco García Cabeza de Vaca se haya centrado que era tiempo de la transición, de la transición pacífica, decía.

 

Fue un mensaje que retumbó en la conciencia de los tamaulipecos, fue una campanada, de primer orden, más allá de la pasión o entrega partidista que se trate de desplegar en las acciones futuras de gobierno. Fue una exigencia recogida en caminos y veredas a donde no llegaba aún la revolución. Fue el discurso que muchos querían oír como lo hizo en su momento Fox y que completó el ‘voto útil’.

 

¿En ciernes estará una transición fallida? Será fallida si nada cambia, será fallida si no origina cambios reales no sólo en lo que debe modificarse como la galopante inseguridad, sino en los más elementales conceptos de la nueva política del Siglo XXI: mayor apertura en las decisiones de gobierno, más inclusión en temas de transparencia y rendición de cuentas, más cercanía de los gobernantes con el ciudadano y mayor proximidad de los entes administrativos para con los contribuyentes o usuarios.

 

Inauguraremos una transición fallida si vemos los mismos rostros de siempre, con la misma mueca, con el mismo discurso, con la similar actitud de décadas pasadas. Queremos transición a secas, sin aspavientos, real, tangible, sin experimentos, una transición que no nos lleve de vuelta a las tinieblas