¿Sin consecuencias?
4 Octubre 2013
Fueron 107 los detenidos después del terrible episodio de violencia que se vivió en el Distrito Federal la tarde del 2 de octubre. Las imágenes en video y fotográficas están ahí, quedaron como testigo de cómo una conmemoración bastante simbólica de nuestro país, se ha hecho pretexto para la provocación de una autoridad que ha pecado de paciente.
Los autoproclamados anarquistas —de quienes dudo hayan leído o siquiera sepan quién es Mijaíl Bakunin— en su empeño por comparar las condiciones de un país que, como decíamos ayer, ha cambiado mucho en los últimos 45 años; intentaron por todas las vías posibles, confrontarlos hasta que hicieron de Paseo de la Reforma un escenario de una batalla campal. Pero no lo hicieron solos, es evidente que detrás de ellos hay manos que los mueven con la única finalidad de alborotar y, de paso, jugar una carambola de tres bandas que golpeara tanto al gobierno federal como al local: un escenario de poca gobernabilidad para la Segob y para el GDF, y otro más para cimbrar el ambiente en que habrán de discutirse las reformas en las que Luis Videgarayha sido pieza importante en su planeación.
La pregunta es, claro, ¿quién estará detrás de estos jóvenes que nada tienen que ver con aquellos de 1968? El Gobierno del Distrito Federal afirmaba ayer de la existencia de un manual de autodefensa que fue usado por esos “anarquistas” para enfrentarse a la policía. Ayer mismo tuve oportunidad de leerlo, fue difundido por diversos medios electrónicos: un compendio de 50 hojas, donde se describe bastante bien la organización de los métodos de la Policía Federal y los granaderos. Se detallan las herramientas que usan para controlar a grupos como los que vimos causar destrozos el miércoles pasado. Pero de igual forma, en el famoso manual se detalla sobre la elaboración de bombas molotov, máscaras de gases, petardos caseros, capuchas para conservar un cobarde anonimato. Además, en él se instruye cómo enfrentarse a la policía según la estrategia usada por ésta, para intentar dispersarlos. Hasta con pies de página y toda la cosa.
No es un documento improvisado. Y si las autoridades ya saben de su existencia, faltará que nos digan cuál es su origen.
Desde el mismo miércoles, la CNTE se deslindaba de los actos vandálicos de esa tarde. Un acto de prudencia, tal vez, o uno fríamente calculado. Y es que, al tiempo en que todo esto ocurría, nos enterábamos también que ahora, más que la derogación de la reforma educativa —lo que decían era su causa— lo que piden son 115 millones de pesos y la liberación detenidos. El dinero, les fue prometido por el gobierno oaxaqueño de la siguiente manera: 100 millones por concepto de fondos para el Programa de Fortalecimiento de la Infraestructura y Equipamiento del Sistema de Normales en Oaxaca; los 15 millones restantes como recursos para capacitación de sus agremiados. Dinero que no les fue entregado, porque no cumplieron con su parte, que era regresar a clases.
Pero ahora exigen que, a pesar de haber incumplido, les sea entregado el dinero. ¡Ah! Y de paso, que no les toquen los salarios retenidos durante estas siete semanas de protesta... o sea, quieren regresarse sin consecuencia alguna. ¡Nada más eso faltaba!
Excelsior



