Se inyectó tantas veces sustancias en sus brazos, estuvieron a punto de amputárselos; Se creía Hulk

3 Agosto 2016

Información de MUY

Un año atrás el mundo conoció la historia del brasileño Romario Dos Santos Alves (25), que quiso transformarse en el Hulk humano. Y para lograrlo, se inyectó cientos de dosis de Synthol (una mezcla de aceite mineral, analgésicos y alcohol) en sus bíceps.

Los músculos de sus brazos crecieron desproporcionadamente. Y logró su cometido de convertirse en el hombre verde. Pero nunca imaginó que su imprudencia podía llevarlo a la muerte.

lves en el momento que sus brazos estaban a punto de estallar.

Los médicos le informaron que lo más factible es que tuvieran que amputarle los brazos. Cuenta lo que sintió: "Me inyecté la primera vez. Y una segunda. Y después se convirtió en una adicción. Si no me pinchaban un par de veces al día no podía vivir. Para mí era un placer, pero me estaba autodestruyendo. Era el gigantesco hombre verde, pero los brazos ya no me respondían y sentía dolores insoportables".

Continúa rememorando lo que sucedió un año atrás: "Recuerdo al médico diciéndome que tendrían que amputarme los brazos. Quiero que otras personas vean los riesgos. Pude haber muerto y todo porque quise músculos más grandes".

En un momento se lo creyó que era el increíble Hulk.

Alves contó cómo fue que comenzó la expansión de sus bíceps: "Fue después de ver a otros muchachos en el gimnasio. Quise imitarlos. No podía creer los músculos que tenían. Vi algunos hombres realmente grandes en el gimnasio con enormes brazos. Comencé a hacerme amigo de ellos. Me llevaron al synthol y me entusiasmé por los resultados. Perdí el control".

Al tiempo que estaba desesperado por seguir agregando químicos a su cuerpo, su salud mental se debilitaba. Su mujer le hizo un ultimátum: ella o el synthol. Recuerda el momento: "Fui hospitalizado en una clínica en el momento que mi esposa estaba embarazada de seis meses. Le hice pasar momentos oscuros".

Ya dentro del hospital, quiere contar para otros lo que sucedió: "Mis músculos comenzaron a solidificarse y mis brazos estaban llenos de piedras. Finalmente, después de muchos estudios, y gracias a Dios, el médico me dijo que no tendrían que amputarme los brazos. Podían remover el synthol solidificado que se había formado en mis brazos con una operación quirúrgica".

Así está Alves hoy. Un muchacho que volvió a tener un cuerpo normal.

Los médicos lo hicieron. Y para Romario comenzó una nueva vida. Un año después ya no tiene músculos. Ya no es el Hulk humano. Y se siente feliz de volver a ser el muchacho de barrio que no será un personaje.