Ni el rey Salomón sabría...
22 Abril 2015
La historia empieza, quizá, no cuando unos agentes de la Policía Federal la suben contra su voluntad a una camioneta por órdenes de la Interpol. Una jovencita que no acaba de abandonar la niñez es aprehendida —en la telesecundaria en la que estudia— por un comando (así lo vimos en las imágenes que le dieron la vuelta al país) para ser llevada a EU. La orden legal se giró en Michoacán, a donde la llevaron primero y después a Texas. Una mujer, de nombre Dorotea, asegura que Alondra es su hija. Dice que se la quitaron hace más de 10 años. Afirma que su exesposo se la llevó cuando tenía 3 años. Pero la familia con la cual ha crecido sostiene que todo es una confusión reducida al apellido. Que su hija es Alondra Luna, y Dorotea busca a Alondra Díaz.
La historia empieza, quizá, no en el presente en el que una de las partes miente. Porque, evidentemente, una de las dos versiones es falsa. Hay indicios de que ambas familias están o estuvieron relacionadas en el pasado. Todo inicia, quizá, con una mentira que alguien dijo hace muchos años, o con una que alguien dice ahora.
Averiguar quién miente es sencillo como arrojar la impresión del examen de ADN al que será sometida Alondra. La ciencia dirá si la Interpol se llevó aAlondra Luna o si Alondra Díaz no creció con su verdadera madre. Entonces vendrá la segunda parte de este drama que simula cualquier historia literaria. Es más, a un episodio bíblico de todos conocido. Si la precisión genética da la razón a los padres guanajuatenses, final feliz. Si Dorotea resulta la madre biológica, estaríamos ante un momento en el que ni el rey Salomón sabría cómo proceder. Toda una vida creciendo, viviendo, conviviendo, aprendiendo y amando a aquellos a quienes ha creído sus padres, y de un plumazo (en este caso a fuerza de convoy), su vida se convierte en otra muy distinta. ¿Su madre biológica tomaría la decisión —unilateral— de llevársela y arrebatarle todo lo que Alondra ha conocido como su familia, sus raíces, su pasado? ¿La familia con la que creció estaría dispuesta a dejarla ir? ¿Cómo fue que Alondra llegó a su vida? ¿Madre es la que te gesta o la que te cuida?, ¿la que lleva tus genes o la que lleva tu historia?, ¿la que te expulsó de su cuerpo o la que te impulsa en la vida? ¿Cuál de las dos estaría dispuesta a dejar ir a Alondra antes que verla partida a la mitad (o en este caso, emocional y sicológicamente rota)?
No hay rey Salomón que en su gran sabiduría supiera cómo contravenir a las leyes de los hombres y, hoy, quedan muchas preguntas para las que aún no hay respuesta: 1)¿Cómo es que una menor de edad pudo ser sustraída de su escuela y llevada a otro país sin una prueba genética previa, sin la autorización de la Cancillería, sin un juicio previo?, 2) ¿Cuáles fueron los elementos y los protocolos con los que se autorizó esa orden judicial?, 3) ¿Cuáles serían las repercusiones que caerían sobre Dorotea, en un país extranjero, si se comprueba que mintió?, 4) ¿A quién le han importado el bienestar y las opiniones de la niña en disputa?
Un caso complicado. Más allá de una verdad, lo que se juega es el futuro de una menor a la que no se le debe arrebatar así la vida. Por eso hay que subrayar el castigo que deba tener cualquiera de las partes que mienta. Sobre todo, para quien no haya sabido buscar la verdad. Sea quien sea. Quizá es lo único que el rey Salomón haría a estas alturas del caso...



