¿Reelección legislativa?


30 Noviembre 2013


Se pasó para el lunes todo lo relacionado a la reforma política. ¿Consecuencia de la salida del PRD del Pacto por México? Muy probablemente. Tal vez estén abogando al tiempo para su regreso. O tal vez es sólo falta de acuerdo. Lo cierto es que los perredistas no están dando señales de que darán marcha atrás al abandono de su lugar en la mesa del Pacto; entonces será nada más asunto del PRI y PAN que el próximo lunes resuelvan la primera de las reformas que han provocado este conflicto.

Hablando de ella —de la político-electoral— es que vemos que de uno de los puntos que propone se asoma un peligro, que, vaya, podría ser aprovechado por algunos personajes de la política nacional. Y es que, como ha sucedido en los últimos años, cada que se habla de una reforma electoral vemos iniciativas que, más que ir en pro de un mejor camino para los procesos de elección, se convierte en un campo minado. Más que iniciativas, pasos perversos para la democracia. Me explico:

La reforma que quedará planchada la próxima semana  —según se planea—  propone asuntos que serían novedosos para el esquema político del país. Como la figura del gobierno de coalición, en donde el Presidente de la República podría ayudarse del Congreso para definir un plan de gobierno. O también ese otro punto, donde le daría al Coneval autonomía y sus consejeros ya no serían designados por el Ejecutivo, sino por instituciones de Educación Superior.

Pero la propuesta que deberá analizase bien, cada uno de sus puntos y comas, es la que va por la reelección legislativa y ayuntamientos. Según el dictamen que se discutirá, a los diputados federales y locales se les permitiría estar en curul hasta tres periodos más. O sea, que permanecerían activos ahí, en su cómoda curul, hasta 12 años.

¡Ah! ¡Qué conveniente para ellos y sus partidos! Podrían crear una suerte de cacicazgos legislativos: quedarse ahí tanto tiempo y trabajar a favor de sus respectivos grupos políticos. Y con el esquema como está, ya legislan a favor propio —como sucede con esta propuesta—, lo que no harían teniendo garantizados hasta 12 años de curul.

Condicionan esta reelección a que, tanto los legisladores de partido como los independientes, deben ser reelectos por la misma vía: candidateados por el mismo partido o bajo el esquema independiente.

Y es que la discusión debería centrarse en si de verdad nuestro sistema democrático y político está apto para este tipo de esquema y seguridad legislativa. Seguridad para ellos, claro, porque estarían garantizando su permanencia en una curul que quién sabe si usarán a favor del país o de su partido... o de ellos mismos.