Y en Querétaro, también el PRI

13 Mayo 2015

Desde hace unos días les he dado cuenta de los escándalos en que se ha visto envuelto Francisco Domínguez, candidato del PAN al gobierno de Querétaro. Aquella grabación donde se le escucha entablando una conversación con el candidato, también panista, a la gubernatura de Baja California Sur, Carlos Mendoza, sobre el tal Sr. Kors y los “kilos” (millones) que les abonará a la causa —sus campañas— y la enorme felicidad que eso les provocaba a ambos. Luego nos enteramos de la cantidad de bienes con los que él y su esposa han formado su patrimonio. Oh, pero la cereza del pastel fue el audio del que ayer les di cuenta en este espacio sobre el llamado que le hizo este candidato a los transportistas para que “demostraran su poder” al gobierno en turno: paralizando la ciudad, cerrando sus accesos, poniéndola “patas para abajo” (sic)...

Sin embargo, el abanderado panista no es el único que cuenta con temas dignos de sospechosismo: sobre su rival en la contienda, el priista Roberto Loyola Vera, también pende la espada del Damocles inmobiliario. Con un nada modesta lista de bienes a nombre de él y de su esposa. En total tiene 39, entre casas, terrenos y locales comerciales. Lo que sí es necesario decir es que el candidato no se hizo “menso” (como otros) a la hora de declararlos: aunque todos estos bienes inmuebles se encuentran en su declaración patrimonial, compartida en su página de internet, es inevitable preguntarse de dónde salió la lana para adquirirlos. El candidato sí puso su declaración patrimonial, pero no le entró al #3de3 del Imco. ¿Pooor?

Lo sospechoso, aseguran, es la adquisición, en el año 2007, de varios terrenos en las cercanías del aeropuerto de la ciudad. Aunque, curiosamente, en aquel entonces la zona se encontraba catalogada como ecológica, “de conservación y protección”, pero cuando Loyola asumió el cargo de secretario de Gobierno, repentinamente las hectáreas pasaron a otra categoría de uso de suelo, a la de “detonadores de manufactura y logística”. Así pues, el valor en el mercado de estos terrenos, que era de alrededor de 114.36 pesos por metro cuadrado pasó a dos mil 500 pesos por la misma unidad métrica. Nada malo el “negocito terrenal” que se armó el candidato tricolor, por lo visto. Algo así como un Rey Midas de sí mismo...

En fin, así los candidatos para gobernar Querétaro. Lo cual es triste, tratándose de uno de los estados más pujantes, con mayores tasas de crecimiento en el país. Ayer, Enrique Quintana publicaba en El Financiero algunos datos que hablan de lo próspera que se ha vuelto esta entidad: “En los últimos diez años Querétaro fue el campeón del crecimiento en México, con una tasa de 4.9% al año en promedio o más de 61% acumulado. La instalación de manufactureras, que van desde el más moderno clúster aeroespacial, una densa capa de empresas de autopartes, centros de datos, o un área de ingeniería como la de GE, ofrece en escala, la imagen del país al que podríamos aspirar económicamente, si las estrategias económicas actuales funcionan...”.

Con tal pronóstico, lo más terrible sería que a estos dos aspirantes a gobernadores ya se les estuvieran quemando las habas por servirse con la cuchara grande del erario estatal. ¡Qué trágico sería que le den en la madre a uno de los ejemplos de gobernanza con visión estratégica de largo plazo a nivel estatal! Por esa razón es que éste es el momento para que los escándalos que infieren corrupción de los posibles gobernadores salgan de una buena vez la luz. Para eso sirven las campañas y la afortunada, pero mal llamada “guerra sucia”, que más bien es una cualidad necesaria en cualquier democracia: develar la enorme cola que traen algunos, y así saber el tipo de funcionarios que podrían llegar a las gubernaturas, y en este caso de uno de los estados con mayor potencial para seguir atrayendo inversiones y así contribuir al desarrollo no sólo de la entidad en sí, sino del país en su conjunto.