Que podría haber cárcel
3 Agosto 2016
Que podría haber cárcel
De línea a línea/Martín
Sánchez Treviño
Una de las obras no
concluidos por el ex gobernador Eugenio Hernández Flores, fue el proyecto de la
cárcel de máxima seguridad, del cual nunca se informó ni siquiera sobre el
costo que tuvieron las 100 hectáreas donde se edificaría el proyecto fallido,
pero fue un buen negocio para los gobernantes de esa entonces.
El predio fue propiedad de Don Guillermo Martínez Moreno
quien a su vez lo vendió a Felipe Sada y este fue último propietario antes de
que el gobierno estatal adquiriera el lote. Se habla de un negocio jugoso. El
predio se localiza sobre la carretera (85) conocida como la nacional
México-Laredo, tramo Victoria-Llera.
La obra se inició en el 2008 dos años antes de que
concluyera la gestión de Hernández Flores, la obra la inicio uno de sus amigos,
con los que en sus tiempos de constructor pobre, al exmandatario le dieron la
oportunidad de participar en la construcción de algunas secciones de la cárcel
de mediana seguridad de Reynosa.
El proyecto contemplaba una de las cárceles federales más
relevantes para el noreste del país porque comprendía un nuevo concepto para
los reos considerados de alta peligrosidad, pero también respondería a las
nuevas exigencias y protocolos establecidos por la secretaría de gobernación.
Según lo llego a informar en ese entonces el
secretario general de gobierno Hugo Andrés Araujo de la Torre, la obra se
realizaría con recursos de procedencia
federal, porque la cárcel estaría destinada para reos que cometieron
algún ilícito tipificado como delito federal.
Cada
año el gobierno federal, aportaría 300 millones de pesos se aplicarían en la
obra de referencia, pero sólo hubo recursos en los dos últimos años de la
administración de Hernández Flores y por
lo mismo de la obra ni siquiera se concluyeron los cimientos.
Por cierto, la constructora responsable de la
obra llego a instalar una planta de concreto dentro del predio, en señal de que
habría recursos suficientes para despegar la obra y reportar al gobierno
federal los avances correspondientes a los dos últimos años del gobierno
geñista, pero ni siquiera se construyeron los cimientos de la cárcel.
El gobierno de entonces tenía claro que la obra
era del gobierno federal y que por lo mismo no la podría pavonear a su favor.
Pero si tenía tamaños para meter mano en la construcción de esta. Que al final
del día era lo que más interesaba. Sobre todo porque la inversión era de miles
de millones. Y no escaparía de la avaricia geñista.
Pero a además respondía a la política anticrimen peculiar del ex presidente panista Felipe Calderón Hinojosa y que por lo mismo no hay que descartar que, en los próximos años podría reactivarse el proyecto y la obra carcelaria, con la llegada al gobierno estatal de Francisco García Cabeza de Vaca. Quien podría exigir al gobierno federal de Enrique Peña Nieto la aplicación de recursos en la cárcel de seguridad.



