Puede ganar desde el Hospital
De línea a línea/Martín Sánchez Treviño
Los contendientes por el gobierno de Tamaulipas celebraron con sus simpatizantes y seguidores el resultado del segundo debate organizado por el Instituto Estatal Electoral, cuyo escenario estuvo custodiado por cientos de policías con una vestimenta con las siglas de la Universidad tamaulipeca, que logísticamente no eran lo más conveniente, porque no habían sido contratados por la máxima casa de estudios, sino por el organismo electoral.
Que esta vez, en su afán por perfeccionar el desarrollo de lo que se ha
definido como debate, llegaron al extremo de bloquear el tránsito a las
personas e impedir el paso de los automóviles y mal tratar al buen y excelente
amigo Arturo Rosas Herrera.
Los hechos son motivo de una queja ante la comisión estatal de derechos
humanos, no sólo porque Arturo haya sido víctima de una agresión en su carácter
de comunicador ya que portaba la acreditación que el organismo había entregado
minutos antes del evento, sino porque sin mayor elementos, el organismo
electoral instaló mallas de acero que impidieron el acceso a cualquier persona.
Un hecho con el que el organismo electoral vulnera la civilidad del
acontecimiento que estaba celebrando. Si a esto se le agrega las payasadas de
los candidatos a gobernador, a excepción de dos de ellos que sí presentaron
propuestas fundamentadas y argumentadas. El organismo electoral retrocedió a
los tiempos de la represión y dio rienda suelta a las carcajadas por las majaderías
que se gritaron los contendientes.
De entre los cuales surgirá seguramente el próximo gobernador de la
entidad. Detestables resultan las carcajadas del moderador del evento y según
nos revelaron a las cuales se sumaron los ponentes, lo mismo que los consejeros
electorales.
Vaya usted a saber cuál fue el costo financiero del acto “cívico”, quizá
hubiera resultado más austero contratar a un comediante. Que convocar a siete
debatientes sobre temas previamente establecidos, que fueron ignorados, para
ocuparse de ataques mutuos.
La diferencia la hicieron Héctor Garza González del partido Movimiento
de Regeneración Nacional, quien por cierto convocó un día después a una rueda
de prensa donde criticó el desarrollo del debate. Sus ponencias documentadas y
precisiones correspondientes, lo ponen como el mejor prospecto a la
gubernatura. Aunque los simpatizantes de otros participantes digan lo
contrario.
También Abdies Pineda Morin del partido Encuentro Social hizo lo propio,
excelentes planteamientos y reflexiones concienzudas. De manera que si por la
presentación se decidiera la elección, ambos contendientes resultarían los
mejores contendientes por la gubernatura.
Mientras que el candidato independiente a la presidencia municipal de la
capital tamaulipeca Xicoténcatl González Uresti, se recupera de su lesión, sus
hijas Tannia y Arcelia, lo mismo su esposa Arcelia se han ganado la aceptación
de los ciudadanos victorenses, porque desde el lomo de sus caballos sueltan el
dardo de la simpatía electoral.
De manera que Xico se triplifico y sus propuestas de ciudadanizar la
capital para que llegue un gobierno ciudadano al mando municipal, se
fortaleció. El reposo a Xico también le ha servido para madurar sus estrategias
de campaña.
También el priísta Oscar Almaraz hace lo suyo, a su estilo y de acuerdo
a las formas y paradigmas establecidos por el otrora partidazo para sus
candidatos a puestos de elección popular. También quiere igualar a Xico y tomó
el tema de ciudadanizar el municipio.
De Arturo Soto del PAN y Shira del PRD sólo se escuchan sus tamboras, que ciertamente no dejan de hacer ruido, lo mismo que Mónica Dávila por Movimiento Ciudadano busca llegar a la alcaldía capitalina.



