Política de color (y de pena ajena)
2 Abril 2015
Sentar a un maniquí en el Congreso es, por decir lo menos, tentador si lo que se quiere es ridiculizar a una clase política exhausta, indolente, trasnochada. Así lo pensó el payaso italiano Beppe Grillo, así lo retomó también el escritor español Andrés Barba en su más reciente novela En presencia de un payaso (Anagrama, 2014). Sentar a un maniquí con el respaldo del voto ciudadano: ¿a alguien le parecería una idea descabellada? ¿Insensata? Lo dudo. Porque aunque no lo queramos —y porque para creerlo hay vastos ejemplos— en la política nacional existen muchos personajes que sobran, que no aportan nada a la función pública. Muchos de ellos hasta se hacen bolas en lo que dicen y lo que hacen. Que si el helicóptero que usan es para asistir a una urgente cita médica o si se gastan un dineral (del erario, por supuesto) en una celebración de cumpleaños o en sus convenciones nacionales con todo y bailarinas incluidas. ¿Un maniquí en San Lázaro? Bueno, así no veríamos a diputados entregándose a los brazos de Morfeo y entenderíamos el porqué de las ausencias y abstenciones a la hora de votar iniciativas.
Claro que la idea, al menos la que escribe Barba, es puritita ficción. Y qué triste es pensar que, en realidad, no es una idea mala o, peor aún, que tenemos casos de personajes que aspiran a ocupar un cargo público y que vienen de lugares más lejanos de donde se puede aprender sobre función pública. Y no es que seamos puristas y nos espantemos de aquellos miembros de la farándula que han incursionado en el mundo de la política. Ejemplos de casos exitosos los hay. Estados Unidos tuvo aRonald Reagan despachando en la Casa Blanca. Fidel Castro, antes de la revolución, quiso hacer carrera en Hollywood. En nuestro país, CarlosBracho y María Rojo, además de reconocidos por su trabajo en los escenarios, tuvieron una carrera política si no sobresaliente, sí bastante moderada y jamás estuvieron envueltos en escándalos de corrupción. El mismo caso de Silvia Pinal. Irma Serrano es caso aparte, a ella la sigue la polémica de forma natural.
Sin embargo, con la llegada de los “nuevos tiempos” de la política mexicana y con una coyuntura nacional como la que tenemos, pensaríamos que la época electoral vendría cargada de más sensatez como en ninguna otra ocasión. Pero tenemos buenos sentimientos y somos ingenuos.
¿Carmen Salinas en la lista de diputaciones plurinominales del PRI? Hace unas semanas le preguntaron sobre cuáles serían sus iniciativas. Primero dijo no saber de la existencia de las comisiones en las que se resuelven y agrupan los temas. Luego dijo que pensaría en llevar de manera obligada a todas las escuelas de nivel básico una clase de actuación. Lo cierto es que su nombre anotado en la lista de posibles pluris centró ahí toda la atención. Vaya jugada, porque, a decir verdad, ella resultaría la más respetable de varios inscritos también en esa lista. Otros tantos anotados y que tienen más bien la cualidad de impresentables.
A Cuauhtémoc Blanco, el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana le aprobó ayer su candidatura para la alcaldía de Cuernavaca. Irá por el todavía existente Partido Social Demócrata. El futbolista dejará el futbol el próximo 19 de abril. El 20 iniciará su campaña. Ya se han visto algunos anuncios donde se le observa haciendo, junto a algunos electores, su famosa cuauhtemiña.
¿Y quién los culpa? Pues nadie, tuvieron una oportunidad, tal vez genuina —seamos, de nuevo, ingenuos y demos el beneficio de la duda— de hacer algo por su país. Uy. Pero lo triste para estos casos es cuando vemos que llegan con los mismos vicios de la clase política que critican y que buscan satirizar. Ahí está el caso del payaso Lagrimita. Él buscaba la alcaldía de Guadalajara, una de las metrópolis más importantes del país. Una candidatura ciudadana sería la vía, pero el INE le pedía el equivalente al 2% del padrón electoral de la capital tapatía, unas 23 mil firmas. Entregó casi 28 mil. Uy, ya se hacía en campaña, pero la revisión de firmas dio con que entregó datos repetidos, incompletos y, ahí viene lo mejor: ¡hasta de personas fallecidas! ¡Como en capítulo de Los Simpson! Ya sólo nos queda reír.
... y hasta aplaudir o, al menos, respirar un poco más tranquilos: ArturoArriaga Macías, excandidato a la gubernatura de San Luis Potosí por el Partido Encuentro Social, declaró que la homosexualidad, el aborto y las madres solteras ¡son un “problema” como el narcotráfico! Y vaya que lo tundieron en redes sociales hasta que le quitaron sus aspiraciones (porque posibilidades no tenía) de ser el candidato a gobernador.
#MeCuentan. Y porque las mañas son las mismas, sea partido viejo o de reciente formación; ayer se difundía una conversación privada queIgnacio Pinacho Ramírez, integrante de la Junta de Gobierno Nacional del Partido Humanista, sostuvo con una mujer que le solicitaba una entrevista para un medio de comunicación. Acoso vil es como podríamos definir los mensajes que envió este viejo raboverde. Luego, tras la evidencia del hecho en redes sociales, dijo que le habían hackeado la cuenta. ¿Quién tendría interés en hacerlo? Ah, pero luego también borró tal afirmación, o sea que no lo hackearon. Parásitos que buscan vivir del erario. Oh, importante detalle, nadie me contó, yo misma vi esta conversación.



