Pide justicia domestica golpeada por su “patrona”

Por:JC

Tampico.-(26 Marzo 2014)Con las huellas de violencia que nunca se le borrarán de su rostro, la joven Matilde Olivares Martínez, de 19 años, se presentó ayer a la Procuraduría de Justicia del Estado, delegación Tampico, para pedir justicia luego de que sufriera hace dos años las agresiones físicas y maltratos por su jefa.

El caso ya fue consignado al Juzgado Segundo del Ramo Penal de Ciudad Madero, pero la agraviada se enteró de que a quien acusa, María Elizabeth Quirarte Escartín, de ocupación comerciante, se encuentra amparada y fuera de la ciudad para evadir la acción de la justicia.

La joven se desempeñó como doméstica en un domicilio ubicado en la calle Tercera de la colonia Lomas del Chairel, que en la actualidad está deshabitado y desocupado el local que rentaban María Elizabeth y su marido en la Central de Abastos de Altamira.

A María Elizabeth Quirarte y su esposo Víctor Manuel Barba Sosa se les procesa penalmente en ese tribunal por los delitos de lesiones agravadas y privación ilegal de la libertad; inexplicablemente se encuentran amparados pese a que nunca comparecieron con las autoridades judiciales.

Matilde Olivares, originaria de Tamalín, Ver., acudió también al Bufete Jurídico de la UAT que se encuentra en las agencias del Ministerio Público en busca de asesoría, pues sus familiares tuvieron que sufragar los gastos médicos cuando estuvo internada en el Hospital General de Tampico por casi tres semanas.

En su mejilla izquierda presenta una "marca'' que la señora María Elizabeth Quirarte le hizo con un encendedor, así como cicatrices en ambos labios debido a los golpes que le propinaba.

"Yo llegué a trabajar a esa casa en el 2009, tenía 17 años. Al principio estaba todo bien pero al cabo de unos meses me regañaba y culpaba de todo, para después encerrarme en un cuarto. Su esposo Víctor Manuel Barba Sosa y sus dos hijos también me agredían'', mencionó.

Incluso, dijo que su patrona la quería drogar, entregándole jeringas pero siempre las rechazó, lo que le valía posteriormente una serie de golpes y quedarse encerrada e incomunicada en uno de los cuartos.

Olivares Martínez escapó del domicilio de sus jefes pero debido a su estado de salud, perdió el sentido cuando corría por la calle Cuarta del sector Lomas del Chairel; en esa ocasión fue auxiliada por militares asignados a la Seguridad Pública quienes pidieron apoyo a la Cruz Roja.