2.3% del PIB a la lavadora...

10 Marzo 2015

Las cifras son abrumadoras. Casi como si la coyuntura no estuviera así desde hace un tiempo. Y como si los números que referiré a continuación no fueran resultado, por cierto, de aquel monstruo de mil cabezas del que tanto hemos hablado en distintas ocasiones. Y, sí, de nuevo para subrayar la importancia que implicaría el fin de la prohibición del uso de las drogas como estrategia para mantener a raya al crimen; y no sólo eso, sino algo aun más importante, para debilitar el brazo más importante de su operación: su poder financiero. Y con ello integrar en la economía formal a estos tremendos generadores de riqueza. De esa forma, les cobrarían impuestos con la misma garra que nos cobran a los ciudadanos de a pie, les exigirían lo mismo que se le exige a otras industrias generadoras de adicciones, como el tabaco o el alcohol.

Ayer, el subprocurador general del Departamento de Justicia de Estados Unidos, Kenneth Blanco, declaró que las organizaciones criminales lavan dinero por, aproximadamente, 29 mil millones de dólares anuales tan sólo en la región de México y Estados Unidos. Por supuesto que es un dato relativo, pues no hay registros fieles de la cantidad precisa de dinero ilícito que se mueve en el planeta. Sin embargo, tomando el dato como referencia, podemos utilizarlo para realizar comparativos que ejemplifiquen mejor la dimensión sobre el problema, y el poder financiero, que mencioné renglones arriba.

Por ejemplo, según datos del Banco Mundial, en 2013 México registró un PIB de 1,260,914,660,977 (para efectos prácticos, 1,261 mil millones de dólares). Ello significa que, de la cifra mencionada por el subproducurador Blanco, obtenemos un total de 2.3% de dinero sucio contrastado con la cifra de nuestro Producto Interno Bruto. Ahora, si comparamos este porcentaje con el escuálido 0.6% del PIB que nuestro país destinó para la Defensa (institución encargada de combatir al crimen), el chiste se cuenta solo. O contra el 0.01% que dedicamos a investigación, la cifra del “dinero sucio” es inmensamente superior. De hecho, esos 29 mil millones de dólares representarían poco más del doble del total de las exportaciones totales de México en el sector agropecuario en ese mismo año. O al 63% del total de las exportaciones petroleras. ¡Auch!

Pero lo más aterrador es que la cifra estimada es mayor a todo el crecimiento del PIB mexicano en 2014 (2.1% según datos del INEGI).

Así pues, aunque el gasto en materia de seguridad se triplicó durante el sexenio de Felipe Calderón (la llamada guerra contra el narcotráfico costó entre 2008 y 2012 cerca de 25 mil millones de dólares), las operaciones del narco no sólo no se vieron afectadas, sino que, por el contrario, continúan generando jugosísimas utilidades.

Y eso que la cifra estimada —esos 29 mil millones de dólares— se refiere tan sólo a la región de México y Estados Unidos (y entendemos que la red criminal de los cárteles mexicanos se extiende hacia, prácticamente, todo el mundo). ¿Cuánto será el total del dinero que estos grupos generan y lavan en todo el planeta? Ya supimos del escándalo sobre lavado de dinero que llevó al presidente mundial de HSBC a ofrecer disculpas. Un escándalo ya descubierto, pero ¿estamos seguros de que es el único en ésta o alguna otra institución financiera? Desde luego que no. De ahí que la cifra ofrecida por Kenneth Blanco es tan relativa como abrumadora, pues la realidad es que debe rebasar, sin problemas, estos números (la estimación de 29 mil mdd debe ser más conservadora, o másfresa de lo que la realidad arrojaría).

Por eso, de nuevo, hay que poner el dedo en el renglón sobre la legalización. El fin de la prohibición significaría que, al menos, todo ese dinero que hoy se lava se convierta en dinero constante y sonante, dinero fiscalizado, por decir lo menos.

¿En verdad aún tenemos que aguantar el debate sobre la legalización? ¿Por qué en Estados Unidos, pian pianito, pero ya han comenzado? Porque, evidentemente, ya se dieron cuenta de los costos sociales y económicos de la que actualmente se ha convertido en la más poderosa de las economías del mundo (con su respectiva, histórica y muy jugosa recaudación fiscal en los estados donde el uso de la marihuana ha sido aprobado en los últimos años, por ejemplo).