Laboratorio veracruzano

24 de Noviembre de 2015

Con sus cerca de 8 millones de habitantes —la tercera población más importante entre las entidades federativas—, Veracruz tendrá los comicios más significativos entre los 14 que se desarrollarán en 2016. Y no sólo por el tamaño y el peso económico de ese estado sino porque lo que ocurra allí dará luces sobre lo que pueda suceder a nivel nacional en 2018, cuando se renueve la Presidencia de la República.

A no dudarlo: el futuro de PRI, PAN, PRD y Morena pasa por lo que ocurra en la elección de gobernador de Veracruz, que se llevará a cabo dentro de seis meses y medio, el domingo 5 de junio.

Es verdad que, en razón de los cambios a la Constitución estatal en materia política, se elegirá gobernador para un periodo de solamente dos años —con el fin de empatar los siguientes comicios para mandatario estatal con los presidenciales de 2018—, pero, aun así, los partidos estarán afinando sus estrategias con tal de llevarse la posición.

Ganar Veracruz es dar un paso importante hacia ganar Los Pinos en 2018.

Allí el PRI hará lo estrictamente necesario para retener el estado, uno de nueve donde nunca ha habido alternancia en la gubernatura desde 1929.

Sus mayores escollos son, justamente, su larga duración en el poder, que ha desgastado paulatinamente al partido en la preferencia del electorado, así como las divisiones internas que enfrenta, que ya se han vuelto visibles en el escenario nacional, y la persistente inseguridad que azota al estado desde hace años.

Por su parte, PAN y PRD parecen haber apostado por una alianza electoral para tratar de conquistar el Palacio de Gobierno de Xalapa.

Si en alguno de los 13 estados con elección de gobernador parece competitiva esa alianza es precisamente en Veracruz, donde la suma de los votos obtenidos por uno y otro partido ha sido tanta o mayor que la del PRI en comicios federales y locales celebrados en años recientes.

A su vez, Morena participará por primera vez en una elección local en ese estado, donde dio la gran sorpresa ganando las diputaciones federales de mayoría correspondientes a Xalapa y Coatzacoalcos en junio de este año y rebasando al PRD como la tercera fuerza estatal.

Como decía, el PRI se propone hacer lo indispensable para ganar.  Sabe que la división de la izquierda le da un margen de maniobra importante. Al separarse del PRD, Morena se llevó la mitad de los votos que solía concentrar la izquierda en el estado.

Es por eso que, a diferencia de 2010 y 2013, cuando el PRI maniobró para impedir una alianza del PAN y el PRD, esa posibilidad hoy no le quita el sueño, pues sabe que la presencia de Morena impedirá que haya un solo polo opositor. 

A diferencia del PRI, donde hay muchas opciones para contender por la gubernatura, PAN y PRD están limitados a una sola posible candidatura común: la del diputado federal Miguel Ángel Yunes.

No sería la primera vez que uno y otro partido opten por un expriista para abanderarlos en una elección de gobernador, pero la candidatura de Miguel Ángel Yunes (Soledad de Doblado, 1952) será difícil de tragar para el PRD, por la pésima relación que hubo entre ambos durante muchos años, especialmente durante los 90.

La elección de junio entrante podría enfrentar a un Yunes contra otro Yunes.

Por parte del PRI, está puesto para competir por la gubernatura de dos años el senador Héctor Yunes Landa (Soledad de Doblado, 1956), exfuncionario federal y estatal, y el principal competidor que tuvo el actual gobernador Javier Duarte de Ochoa para hacerse de la candidatura del PRI en 2010.

Sin embargo, también busca la misma posición el diputado Alberto Silva Ramos(Tuxpan, 1967), que acaba de asumir la dirigencia estatal del PRI y ha cobrado relevancia como aspirante a raíz de que Yunes Landa se lanzó contra el gobernador Duarte, responsabilizándolo de los males del estado.

Otra opción del PRI es el también senador José Yunes Zorrilla (Perote, 1969), pero éste está más interesado en aguardar la contienda de 2018, cuando se vuelva a jugar una gubernatura de seis años.

Lo cierto es que para que alguien pueda ganar en 2018 —la gubernatura e incluso la Presidencia— se antoja necesario ganar Veracruz en 2016.


Excelsior