PAN: desde el fondo…
Inmerso en la más grave crisis de su historia, el panismo deberá enfrentar, mañana, el reto de tocar fondo… tras su temporal ascenso al poder (presidencial) y posterior expulsión de Los Pinos para, desde ese punto, iniciar un proceso serio de reestructuración… aun cuando ello deba intentarlo a contracorriente de su tradición e historia o, si se prefiere, con un estatuto que contraríe su institucionalidad.
Este sábado, efectivamente, los más diversos liderazgos partidistas, públicamente confrontados, buscarán alcanzar consensos fundamentales para avanzar en la terminación de la XVII Asamblea Nacional que, como se sabe, debió suspenderse ante el abandono de la misma de cientos, miles de militantes que antes, en una suerte de borrachera asambleística, habían aprobado, a propuesta del chihuahuense Javier Corral, el despropósito de que elegir por voto directo a todos y cada uno de sus dirigentes.
Ello, entre otras cuestiones deberá incluir, primeramente, la consolidación de un quórum legal —representaciones completas de cuando menos 22 estados— y, luego, la permanencia de entre siete y diez mil participantes en una sesión que se antoja podría prolongarse por horas, muchas, dada la complejidad y amplitud de la temática a abordar que, en pocas palabras, podríamos describir como la votación de reformas a poco más de una treintena de artículos —en la sesión del 16 de marzo sólo se llegó al artículo 63— y el desahogo de reservas en número superior a 170, según la minuta del cónclave que se prevé concluir.
Después, en el supuesto de haberse conseguido el quórum y mantenerse un relativo control y adecuada conducción de la Asamblea, deberá avanzarse en la discusión de la llamadaPropuesta Rivadeneyra que, a iniciativa del mexiquenseAlfredo Rivadeneyra, pretende “armonizar la reforma al artículo 11 del estatuto, relativo a los derechos de los militantes —el de elegir dirigentes ahora— con las facultades reservadas al Consejo Nacional en el artículo 28…” relativas, también, a la elección de los miembros del Comité Ejecutivo Nacional, su titular incluido.
En esencia, vale decir, la referida propuesta plantea elegir por voto directo, por planilla, a presidente y secretario general del Comité Ejecutivo Nacional —o Comités Directivos Estatales en su caso— más siete integrantes que tendrían facultades para operar de manera cotidiana el partido, y reservar al Consejo Nacional la elección de 40 miembros de la llamada Comisión Permanente a la que, con la participación del CEN, se le otorgarían facultades políticas específicas de primer orden.
Es verdad que la Asamblea sabatina no será en forma alguna fácil y que, dada la complejidad que la misma entraña —más la obvia incapacidad e intereses reeleccionistas de Madero y electorales de los restantes personajes de la falaz Foto de la Unidad difundida el miércoles— todo puede suceder… por lo que lo mejor será observar y esperar.
Veámonos el domingo, con otro asunto De naturaleza política.
Excelsior



