Aun no hay nada para nadie
19
Abril 2018
Aun
no hay nada para nadie
Campanario/Martín
Sánchez Treviño
Los competidos en la carrera
presidencial se han caracterizado hasta ahora con un tono de expresiones
calificadas como de odio, donde sin mencionar a uno de los tres que participan
en la contienda, por la características presentan, se refiere al candidato de
Morena. Que lejos de caer de las encuestas de diferentes medios, sigue siendo
el puntero de la competencia.
Lo que no quiere decir que por ello
sea mejor que el candidato del partido albiazul o que el del tricolor. Pudiera
resultar que el morenista tenga la simpatía de los ciudadanos y en ese marco de
posibilidades quienes ejercen el voto podrían cambiar a favor de otros de los
competidores el día de la elección.
Sin embargo, aunque “el discurso se
odio” ciertamente podría haber llegado por los posicionamientos del prospecto
de Morena, los demás también hicieron lo propio desde sus propias perspectivas
y en ese orden lejos de que haya una contienda tersa, más bien se percibe tensa
desde su origen y, así como se perciben los ánimos, lo más probable es que los
tres se mantengan cada cual en su verdad.
Lo cierto es que las propuestas de
campaña de los tres son similares y se complementan entre sí, ya que ninguna de
ellas contienen los mejores ejes ni la temática es concluyente, para argumentar
que uno porque va de puntero, otro porque va en media tabla y uno más en el
sótano, habría motivos para descalificarlo.
Sus discursos están cargados de
descalificaciones, al grado que opacan las alternativas que le podrían dar
rumbo al país y avance en los rieles correctos que conduzcan a sus ciudadanos a
un nivel de vida óptima.
Pero además los aspirantes se
engarzan en sus vidas intimas y no en la vida de la empresas, del sector
percuario, de los trabajadores, los estudiantes y es así como dejan de ocuparse
de los desafíos del país para el siglo
21.
Hablan como si la economía pudiera
ser boyante por el hecho de que alguno de los contendientes ganara la elección
el 1 de Julio, o hubiera en México autonomía alimentaria, con si la moneda
nacional estuviera firme en los mercados financieros.
En ese sentido, ninguno de los tres
da certeza a los potencialmente votantes que a estas alturas no han madurado la
entrega de sus voto a los que compiten.
Lo realmente preocupante es, que el
tercero en discordia que se mantiene en el liderato de las encuestas públicas y
privadas, podría ser nocivo para los sectores que generan empleo e inversión,
para que la mayoría de los ciudadanos pueda encontrar un empleo y pueda
transitar hacia un puerto seguro.
Lo cierto es que aún es muy temprano
para darle el triunfo a alguno de los aspirantes presidenciales, ya que como
dice el dicho ranchero, “el triunfo ni siquiera está colgado de la cerca”, aun
cuando las encuestas -la mayoría pagadas- responden a los intereses de quienes
las ordenan.
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