Durango: ¿narcopolítica?
22 Noviembre 2015
Apenas el Consejo Político Nacional priista confirmó, este sábado, la aprobación del acuerdo que obliga a sus dirigentes a adoptar (todas) las medidas pertinentes y a emprender acciones específicas a fin de impedir la (eventual) postulación de candidatos que tengan o se presuma mantengan vínculos con la delincuencia organizada o que, en particular, sean adictos al consumo de alguna droga, más de uno volteó la mirada hacia el norte.
Al norte del país, a entidades con procesos electorales en la mira, como Chihuahua, Sinaloa y Durango, a esta última en particular, donde el tema ha sido objeto de polémicas y debates en que, por las más diversas razones, se han visto implicados personajes vinculados al proceso sucesorio del ahora gobernador de extracción priista Jorge Herrera Caldera: la tricolor Juana Leticia Herrera Ale y su par blanquiazul José Rosas Aispuro, que hasta el pasado sexenio militó junto con ella en las filas del Revolucionario Institucional, de manera relevante.
Confrontada por una historia familiar marcada por señalamientos a nivel medios, y por parte incluso de agencias extranjeras de inteligencia e investigación del crimen organizado en México, la exalcaldesa de Gómez Palacio y actual senadora llevó a tal grado la confrontación con autores de supuestas o reales afirmaciones sobre ella y sus cercanos que, apenas el 21 de septiembre pasado, anunció que demandaría a su coterráneo, el exmandamás panista Manuel Espino Barrientospor dichos que, luego, quedó claro nunca existieron, por lo que la prometida denuncia quedó en eso…
Al margen de disputas y/o alegatos de coyuntura, lo cierto es que, en más de una ocasión, la familia de la legisladora, su padre Carlos Herrera Araluce en particular, un exitoso empresario lechero y “orgulloso militante del Revolucionario Institucional desde 1957”, dueño del complejo procesador de alimentos La Chilchota y exalcalde, como ella, de Gómez Palacio y quien, el 13 de mayo de 2007, fue objeto de un atentado en que se dispararon cientos de balas y del cual resultó ileso, a decir de diversos reportes policiacos, gracias a su grupo de guardaespaldas que siempre le acompaña y al blindaje de los vehículos en que se transporta.
Para nadie en Durango la supuesta o real historia del clan Herrera es un secreto. Relatos sobre su presunta y no denunciada formalmente hasta ahora vinculación con el crimen organizado, los hay de todo tipo… y más ahora que la más relevante de sus herederas, la senadora Herrera Ale, ha externado de manera pública su decisión de buscar la gubernatura, advirtiendo que dará “la pelea, tope donde tope”, en clara alusión al supuesto veto que contra sus aspiraciones existiría de parte del actual gobierno estatal.
Un caso éste, sin duda, para la dirigencia estatal priista, que lidera Manuel Herrera Ruiz e, igualmente, para la nacional, que encabeza Manlio Fabio Beltrones, obligadas (ambas) ahora a esclarecer información como la que se menciona.
Todo un reto…
Excelsior



