“Nadie se murió...”
Leer la noticia nos provocó un malestar extraño, uno alojado entre la víscera y el corazón, si es que es que hay punto de encuentro entre ambos. Hace unos días, sabíamos de lo acontecido en San Felipe Jalapa de Díaz, en la que será acaso la única clínica de salud de una localidad de difícil acceso; de las tantas que hay en Oaxaca y en varios estados del país. Aunque, para mayor precisión, todo ocurrió en el jardín de aquella, una clínica con muchos pacientes y pocos médicos.
A la historia, la acompañó una imagen que hizo de éste, un episodio aún más triste, aún más inconcebible. Y aunque por un lado se desató una polémica por el excesivo uso que de la imagen hicieron algunos medios, el punto central es la pésima reacción de las autoridades al respecto.
La mujer que protagoniza este hecho, es de origen mazateca, se llama Irma. Y como seguramente usted, lector, ya lo sabrá, tuvo que dar a luz en el exterior de la clínica a la que acudió. Ahí, en el jardín, sobre el pasto, frente a quienes en teoría tienen delegada la responsabilidad de la atención médica. Nadie la auxilió.
Ayer hablaba al respecto con el secretario de Salud de Oaxaca, Germán Tenorio Vasconcelos, porque al pasar de los días nos enteramos de otro detalle: a la mujer, le fue cobrada la atención médica, ésa que no recibió nunca durante el parto.
Habría pensado que tendría una justificación y, tal vez, como debe ser en estos casos, se hablaría de un castigo para los responsables de un hecho no sólo es reprobable en cuestiones de ética profesional, sino imperdonable hablando tan sólo de calidad humana. Pero encontramos falta de tacto o una completa falta de compromiso para con su responsabilidad.
Por un lado, la Secretaría de Salud estatal argumenta que hay un déficit de 500 médicos y tres mil enfermeras para cubrir los centros de salud de Oaxaca. Lo cuál entendemos por falta de recursos para ofrecer plazas que no los condenen al servicio de jóvenes pasantes, como lo están ahora y que los limita a ofrecer un servicio bajo un horario sólo de lunes a viernes. Eso jamás a estado a discusión y se sabe, porque los servicios de salud han sido siempre una de las prioridades de gobiernos de todos niveles durante muchos años, justamente, por sus limitantes.
Lo que es de una insensibilidad absurda, es la postura de las autoridades para reconocer la falta, pues sólo se han encargado de justificarla. Incluso han dicho que Irma, la mujer que dio a luz, ha tergiversado su versión de lo ocurrido porque “no se sabe expresar en español”. Cosa extraña, porque tanto ella como su esposo, declararon en español muy entendible lo que sucedió a las cámaras de CadenatresNoticias. Vaya forma de intentar lavarse la manos.
Aunque el secretario se voló la barda con las declaraciones que me dio ayer en Hora Capital. Abrazado en estadísticas que si bien, no están del todo equivocadas, aunque vale la pena señalar que, según el Observatorio de Mortalidad Materna en México en su informe semanal de vigilancia epidemiológica correspondiente a la semana 39 de 2013, marca que Oaxaca presenta 31 muertes por cada 100 mil nacimientos. Orgullosas la autoridades por ese número, casi tanto como cuando ayer me dijo el titular de Salud del estado: “Nadie se murió, Yuriria...”, refiriéndose al caso deIrma, como si eso bastara para desaparecer el hecho y la negligencia.



