Nada por aquí, nada por allá

Excelsior

12 de Agosto de 2016

Nada por aquí, nada por allá. Lo que tenía lo donó. No tiene casas, no tiene coches, no tiene ahorros, no tiene tarjetas. No tiene nada. O bueno, no tiene mucho: apenas una cuenta de nómina con menos de 100 mil pesos. Dice que en un año gana 600 mil pesos, 50 mil por mes. Claro, es AMLO, quien presentó su #3de3. Se tardó casi un mes (desde que anunció que lo haría) y no entendemos del todo bien el porqué (si no tiene nada, pues no sabemos qué tantos cálculos había que realizar ¿no?). Y es que en lo que presentó apenas llenó algunas casillas de los formatos. Porque tiene poquito, hasta ni parece que fue jefe de Gobierno. Haciendo un cálculo sumamente conservador AMLO ganó seis millones de pesos durante sus años de estancia en el GDF. ¿Pues en qué se los gastó? Claro, su escasa fortuna la justifica en su “honestidad valiente”.  Asegura que todo lo que tuvo alguna vez se lo donó a sus hijos. Ya no hay nada a su nombre ni una tarjeta de crédito. Aunque en esa entrevista de hace unas semanas con Ciro Gómez Leyvaafirmó que iba a recibir 20 mil dólares por una conferencia, esos ingresos no aparecen porque no provienen por labores dentro de la función pública. En un video que subió en Facebook, dijo que tiene ingresos extra: estas conferencias que da y las regalías de sus libros. Pero como ése no es dinero del erario no lo declara, así que no sabemos a cuánto ascienden estas cantidades. Pero son ingresos y deberían estar en su declaración fiscal. ¿O será que AMLO, además, es evasor? Porque el año pasado el SAT le devolvió un saldo favorable de 22 mil y tantos pesos. Revisando su declaración patrimonial, es curioso que casi no tenga nada después de tantos años en la vida política del país. No dudamos que lo haya heredado a sus hijos, como afirma, pero es inevitable pensar que otras destacadas figuras, hoy con investigaciones sobre sus espaldas, también juran y perjuran que tienen poquito. Al final, incluso, si las motivaciones, los montos y la finalidad fueran completamente distintas, el modus operandi es exactamente el mismo: aRodrigo Medina, exgobernador de Nuevo León, le descubrieron una lista vasta de propiedades, pero sólo una a su nombre, en el resto fueron sus familiares los que aparecen como propietarios. También, se las donó.
Javier Duarte, quien asegura que tampoco tiene mucho y que anda buscando chamba para cuando acabe su gubernatura, porque de algo tiene que vivir. Nada más porque Duarte y AMLO dicen que no se hablan sino por el tabasqueño bien podría compartirle sus contactos para que el veracruzano se ponga de conferencista. Evidentemente, no me atrevería a compararlos, pero sus modus operandi parecieran parecerse (valgan la cacofonía y la redundancia), al menos para darle la vuelta al clamor por transparencia.

Así que ayer AMLO presentó una #3de3 que siembra muchísimas inquietudes. Que suma a la desconfianza sobre su presunto compromiso con la honestidad o que suma a la desconfianza sobre sus capacidades para gobernar y administrar a este país. Y que nos hace plantearnos al menos #3de3 preguntas a bote pronto: 1) ¿Nos está mintiendo López Obrador? 2) Si dice la verdad entonces que nos explique ¿cómo piensa administrar y hacer crecer a un país un hombre que a los 63 años no tiene nada de nada y vive en casa de su novia? 3) Sin tarjetas de crédito ni de débito, ¿paga todo en efectivo o de plano el eterno candidato vive “gorroneando” las comidas?

Porque lo de ayer nos hace pensar más en un desapegado menesteroso indigente que en un exjefe de gobierno, un dirigente de dos partidos políticos y un casi tres veces candidato a la Presidencia. Y no queremos a un pésimo administrador ni a un gorrón. Pero sobre todo todo no queremos a otro mentiroso.