¿Midiendo el agua?
Nos seguimos preguntando el verdadero fondo de por qué los integrantes de la CNTE están en el Distrito Federal. Lo hemos dicho repetidamente, la reforma educativa no es lo único que deben tener escrito en la agenda. Será, pues, el pretexto para su llegada, pero han anunciado que su retiro no está próximo. ¿Y qué si lo está?
El domingo le toca a Enrique Peña Nieto rendir su Primer Informe de Gobierno. No será una ceremonia como las que el PRI acostumbraba en sus pasados años de gobierno, por el contrario. La coyuntura modificó los protocolos y ahora seráMiguel Ángel Osorio Chong quien entregue por escrito el Informe al Congreso de la Unión. El Presidente se encargará sólo de encabezar la ceremonia que se realizará en el Campo Marte.
El Primer Informe de Gobierno se dará bajo mucha presión. Porque no sólo son las movilizaciones que realizan los integrantes de la CNTE, es también la desesperación de los ciudadanos de la capital del país que no saben cuándo van a volver a circular con la tranquilidad con la que antes lo hacían. Ya incluso les suspendieron los domingos ciclistas en Reforma. Las autoridades se han manifestado poco al respecto. Han querido mantenerse al margen de la ley, permitiendo el derecho a manifestarse, aunque con ello se coarten muchos más derechos de muchas más personas. ¿Qué pasaría si en algún momento es un ciudadano o un grupo de ciudadanos quienes deciden ir contra los manifestantes? ¿O de verdad se piensa que la paciencia ciudadana es infinita?
Algo así sería uno de los escenarios más extremos, pero tampoco el único posible. Porque, volvemos a lo mismo, ¿qué más hay en la víspera además de la discusión de las leyes secundarias de la reforma educativa?
Se anunció por anticipado que para este tiempo, el segundo semestre del año, no sólo sería la energética, sino también la fiscal. Y, ya en una de esas, encarrerados, pues y por qué no de plano también echarle una mano a los opositores y golpear aquella otra reforma, la de telecomunicaciones.
Ah, pero, oh, sorpresa. Una semana después del Informe, está la convocatoria realizada por Andrés
Manuel López Obrador, para la megaprotesta que espera realizar contra la reforma energética el 8 de septiembre. Los integrantes de la CNTE ya anunciaron que se unirán. O sea, que no hay para cuándo se vayan, pero sí hay de dónde arriar agua para su molino, que es lo que más quieren, aunque necesitarían más propuestas, que es justo lo que les ha hecho falta en los diálogos que han sostenido con los legisladores, quienes han abandonado la mesa justo porque, al sentarse en ella, sólo encuentran consignas, no propuestas.
Pareciera que le están midiendo el agua a los camotes, a ver hasta dónde son capaces de aguantar los gobiernos, el federal y el local. Un termómetro para armar estrategia contra las reformas que vienen. El peligro aquí es que, como decíamos de los posibles panoramas, es que eventualmente el conflicto sea entre la ciudadanía y los integrantes de la CNTE, que entre ellos se diera un enfrentamiento. La inacción de los gobiernos está hartando a la clase media, la que paga impuestos, la que sí trabaja y cumple con su parte.
El domingo le toca a Enrique Peña Nieto rendir su Primer Informe de Gobierno. No será una ceremonia como las que el PRI acostumbraba en sus pasados años de gobierno, por el contrario. La coyuntura modificó los protocolos y ahora seráMiguel Ángel Osorio Chong quien entregue por escrito el Informe al Congreso de la Unión. El Presidente se encargará sólo de encabezar la ceremonia que se realizará en el Campo Marte.
El Primer Informe de Gobierno se dará bajo mucha presión. Porque no sólo son las movilizaciones que realizan los integrantes de la CNTE, es también la desesperación de los ciudadanos de la capital del país que no saben cuándo van a volver a circular con la tranquilidad con la que antes lo hacían. Ya incluso les suspendieron los domingos ciclistas en Reforma. Las autoridades se han manifestado poco al respecto. Han querido mantenerse al margen de la ley, permitiendo el derecho a manifestarse, aunque con ello se coarten muchos más derechos de muchas más personas. ¿Qué pasaría si en algún momento es un ciudadano o un grupo de ciudadanos quienes deciden ir contra los manifestantes? ¿O de verdad se piensa que la paciencia ciudadana es infinita?
Algo así sería uno de los escenarios más extremos, pero tampoco el único posible. Porque, volvemos a lo mismo, ¿qué más hay en la víspera además de la discusión de las leyes secundarias de la reforma educativa?
Se anunció por anticipado que para este tiempo, el segundo semestre del año, no sólo sería la energética, sino también la fiscal. Y, ya en una de esas, encarrerados, pues y por qué no de plano también echarle una mano a los opositores y golpear aquella otra reforma, la de telecomunicaciones.
Ah, pero, oh, sorpresa. Una semana después del Informe, está la convocatoria realizada por Andrés
Manuel López Obrador, para la megaprotesta que espera realizar contra la reforma energética el 8 de septiembre. Los integrantes de la CNTE ya anunciaron que se unirán. O sea, que no hay para cuándo se vayan, pero sí hay de dónde arriar agua para su molino, que es lo que más quieren, aunque necesitarían más propuestas, que es justo lo que les ha hecho falta en los diálogos que han sostenido con los legisladores, quienes han abandonado la mesa justo porque, al sentarse en ella, sólo encuentran consignas, no propuestas.
Pareciera que le están midiendo el agua a los camotes, a ver hasta dónde son capaces de aguantar los gobiernos, el federal y el local. Un termómetro para armar estrategia contra las reformas que vienen. El peligro aquí es que, como decíamos de los posibles panoramas, es que eventualmente el conflicto sea entre la ciudadanía y los integrantes de la CNTE, que entre ellos se diera un enfrentamiento. La inacción de los gobiernos está hartando a la clase media, la que paga impuestos, la que sí trabaja y cumple con su parte.
Excelsior



