Meade ocupa traductores

Meade ocupa traductores

Campanario/Martín Sánchez Treviño

8 Enero 2018 

Definitivamente que le precandidato del tricolor José Antonio Meade no puede con la precandidatura de su partido, quizá por ese motivo Aurelio Nuño el más nefasto de los secretarios de educación que ha tenido el país en los últimos cien años, ha intentado salir a dar a pelea por el candidato preferido de la población mexicana. Lo propio ha hecho Enrique Ochoa dirigente nacional del PRI. Y con dirigente como Sergio Guajardo Maldonado, que no arregla “ni un café con leche”, El aspirante priístas está lejos de repuntar en las preferencias ciudadanos.

Y no obstante que citan a una y otro encuestadora donde el favorito es José Antonio Meade, este parece dormido en el sueño idealista. Mientras que en los gobernados hay una sensación de desconfianza en ese partido y su candidato que hace seis siete años les hizo razonar, que los mejor estaba por venir con un partido que estaba de regreso y que por lo mismo recuperaría la esencia de la revolución, pero a la vuelta de la esquina los ciudadanos confirmaron que era uno más de los vendedores de ilusiones para el México contemporáneo.

                Cinco años después los mexicanos confirman que los carburantes duplicaron su costo y que por lo mismo es cuestionable la reforma energética promovida por el gobierno del peñato. Y que los productos de la canasta básica están sujetos a la competencia de los mercados y que por lo mismo están obligados a pagar por el mismo concepto alimenticio, un precio a la segunda o casis a la tercera potencia.

 

            El común de los ciudadanos están desconcertados porque la economía de su país dejo de crecer más del cuatro por ciento, en los últimos 24 años del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

            Y más aún se incremente su desconcierto porque la apertura de mercado no ha traído la bonanza promisoria del neoliberalismo económico, anunciado hace más de dos décadas.

            Por lo mismo los milenios se mantienen a la expectativa, ya que los gobiernos de los últimos 25 años han incumplido sus promesas, han engañado a sus padres y sus abuelos. Muchos de ellos murieron en espera de que el país saliera de la encrucijada económica y social.

            La “panacea” planteada por los gobiernos priístas no llego. Y el desafió de la inseguridad parece convertirse en un fenómeno viral, que lo mismo afecta a las entidades del norte que al centro y el sur del país, pero que para los políticos pareciera un fenómeno indiferente.

            La administración federal lo mismo las estatales parecieran acuparse de los incidentes de corrupción, pero están como el dicho de mama Tina que reza, “que el zorro no ve su cola ni el zorrillo su fundillo”.

            Por lo que hace a la contienda presidencial pareciera que el ponderado candidato de PRI no puede con su principal adversario con es Andrés Manuel López Obrador, al extremo que a unísono salen el coordinador de campaña Aurelio Nuño y el dirigente del rancio PRI Enrique Ochoa Reza a golpetear en los medios al candidato del Morena.

            En Tamaulipas ese partido no tiene nada que hacer. Ya que el dirigente estatal Sergio Guajardo Maldonado no puede. No da más. Su intelecto no le alcanza para reconstruir una propuesta convincente. Quizá por el motivo lo batearon los guardias comunitarios de Hidalgo, Villagrán, Mainero, San Carlos, San Nícolas y Padilla. Y según los trascendidos priísta el maletas de los priístas se extiende a más de 30 de los 43 municipios tamaulipecos. Mientras que la dirigencia estatal de Acción Nacional que descansa en liderazgos genuinos como Francisco Elizondo y su compañero de fórmula Ismael García Cabeza de Vaca, van con “gato en bofe”.

            Y si a esta dupla le suman al secretario general de gobierno Cesar Verastegui Ostos, el PRI en Tamaulipas seguirá en la lona. No se puede decir lo mismo de Morena donde los ciudadanos desde el anonimato construyen la victoria de López Obrador.

            Eh ahí el interés de la Junta Distrital del Instituto Nacional Electoral, que  bajo el mando de Eduardo Trujillo Trujillo, ha cobrado un tinte más priísta y que busca la mínima arista para desacreditar a la autoridad local electoral. Aunque no haya completado las respectivas representaciones en los distritos de su competencia, está metiendo mano en las decisiones del Instituto Estatal Electoral. Lo que acrecienta la incredibilidad en ese organismo electoral.