Los saqueadores

8 Octubre  2015

Aquello de “¡se llevaron hasta los lápices!” es uno de los problemas que la democracia no ha logrado resolver en nuestro país. Pareciera una tristísima tradición que obliga a los políticos (independientemente del partido en el que militen) a chingarse todo antes de dejar el cargo y las oficinas que siempre terminan considerando suyas. En una suerte de horrible déjà-vu nos enteramos sobre lo que ha ocurrido en la entrega-recepción de varias gubernaturas, alcaldías y jefaturas delegacionales. Estos son los casos más sonados:

Claudia Pavlovich (PRI), nueva gobernadora de Sonora, ha declarado queGuillermo Padrés (PAN), gobernador saliente, le heredó un estado en quiebra: mil 200 millones de pesos que fueron gastados, supuestamente, en asuntos de salud, de los que no hay detalle alguno. Nadie sabe el destino de esas cantidades de dinero. Tampoco hay datos que especifiquen qué pasó con los cerca de 700 millones de pesos que la gestión anterior recibió para la mejora de la red de carreteras del estado, porque no se hizo nada en ese rubro. Según lo  calculado por el equipo de la gobernadora, el desfalco asciende a 19 mil millones de pesos.

También, el nuevo gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez El Bronco(independiente), dijo que le dejaron un “agujerón” por ¡100 mil millones de pesos! “La casa sucia e hipotecada”, dijo. Antes de entregar despacho, la oficina del exgobernador Rodrigo Medina (PRI), afirmó que tenían pasivos por más de 64 mil millones de pesos; pero se ha descubierto otro faltante de 53 mil millones, por concepto de pagos a proveedores que no logró explicar la gestión anterior.

Claudia Sheinbaum (Morena) llegó a la jefatura de la delegación Tlalpan ¡y no encontró ni los escritorios! Según lo que reportó, las oficinas de despacho fueron saqueadas. Ni mobiliario ni aparatos telefónicos. Al paso de los días, fueron descubriendo que Héctor Hugo Hernández (PRD), exdelegado, entregó un cochinero, dentro del que se encontró que se estaban licitando obras ¡que ya habían sido realizadas! Además, fueron encontrados vales de gasolina escondidos en un baño que ascienden a tres millones 441 mil 500 pesos. Lo mismo le ocurrió aRicardo Monreal (Morena) al llegar a las oficinas de la delegación Cuauhtémoc: sin escritorios, sin aparatos de teléfono. Y hasta Xóchitl Gálvez (PAN) ha declarado que Víctor Hugo Romo (PRD), “el legislador más votado” en la pasada elección, le dejó una nómina delegacional en la que se encontró aviadores. Además, de los servicios urbanos abandonados, ¡y ni hablar de las obras que no acaban y a las que ya se les están haciendo modificaciones! Y estos son apenas unos cuantos ejemplos. Fueron cientos de despachos los que fueron entregados después de la elección del 7 de junio pasado, ¿cuántos de ellos recibieron a los nuevos funcionarios en condiciones óptimas? ¿Cuántos habrán sido los salientes que entregaron sus oficinas con la cabeza en alto, sabiendo que no hay nada por lo que se les pueda perseguir? Lo que me da tantita esperanza es que la democracia pian-pianito empieza a hacer su chamba: el voto de castigo por algo los echó cuando los gobernantes se pasaron de lanza. Y, poco a poco, los premios y castigos del sistema democrático se irán decantando en México. Ayer mismo el padre ( también acusado de corrupción) de Rodrigo Medina, perdió la notaría de la que era propietario desde tiempos en que el
Partido Acción Nacional gobernaba en el estado.

Pero ésa es la propiedad de restauración de la democracia: el sistema inmunológico se fortalece, sí o sí, para atacar a los agentes que la enferman. Porque, en una democracia competitiva, los políticos saben que si al encuentro de desfalco y fraude no hay consecuencias, se estarán volviendo cómplices. Así que la expectativa por ver responsables siendo juzgados no sólo es para El Bronco oPavlovich, sino para todos aquellos que recibieron despachos y encontraron apenas un lápiz y fuera de su lugar.


Excelsior