Los ausentes de la “diatriba”
27 Abril 2016
Los ausentes de la “diatriba”
De línea a línea/Martín
Sánchez Treviño
Muchos se ha dicho
del “debate” de los 8 candidatos a
gobernador que celebraron el sábado anterior en el Teatro Juárez, si lleno a no
el concepto de lo que es un debate. Si hubo un mejor orador o si alguno de los
participantes se alzo como favorito. La apreciaciones han sido por demás
divergentes, pero ha habido esbozos de lo que sucedió en el escenario.
Sin embargo, el ejercicio propuesto
por la autoridad electoral, en este caso el Ietam, está encaminado a fortalecer
la competencia electoral y a transparentar el perfil de los contendientes, para
que los ciudadanos que acudan a las urnas el 8 de junio, dispongan de mayores
herramientas para el ejercicio de la democracia.
Ahora que los participante hayan
utilizado las cámaras y micrófonos para fines ajenos a lo propuesto por el
organismo electoral, es un bemol más de las formas del cómo se desarrolla la
competencia, donde el descredito es lo más relevante de los contendientes.
Sin entrar en detalles, lo que ellos
hicieron del debate, se convirtió en una ofensa más no solo para quienes tienen
edad de votar, sino para los tamaulipecos. Porque, ya de por sí, la sociedad
está harta de carga con la pena de que dos de sus ex gobernadores son buscados
por las autoridades por presuntos delitos en el extranjero. Y los que buscan
sucederlos en el cargo, están igual o peor que ellos.
También la sociedad no se ha
recuperado de la muerte de uno de sus candidatos y justamente uno de los
participantes, sin el menor recato, lo llevó a ese foro, como un galardón
exhibió su caso.
Los oyentes del escándalo
vergonzante de los candidatos, hicieron un silencio sepulcral, al menos en el
teatro de la universidad tamaulipeca, quizá por la falta de respeto, porque
para ninguno de los humanos, es de su agrado que le desentierren a sus
difuntos.
Entre otros de los grandes ausentes de lo que
los aspirantes llamaron debate, fueron los derechos humanos. Ninguno de los
aspirantes ni por equivocación hizo alusión a uno de los temas que se
incorporaron en las últimas reformas a la Constitución Mexicana y que son parte
medular del nuevo sistema acusatorio penal, que en esta entidad entrará en los
próximos meses.
Por demás está decirlo, que si los derechos
humanos, están ausentes de los discursos y contenidos de los futuros
gobernantes de esta entidad, de poco o nada servirá que resuciten al mismo
Francisco Villa o Emiliano Zapata para que encabecen la revolución que los
tamaulipecos demanda y regrese la prosperidad a esta entidad.
Resulta una locura pensar que los
derechos humanos se puedan convertir en el eje de cualquier proyecto
gubernamental sea de cualquier partido o expresión ciudadana, pero es un clamor
de los habitantes de estas tierras cuerudas y bragadas. Que en el vacío de la
muerte y el dolor histórico, anhelan una nueva historia que surja de entre los
escombros de la sociedad vieja, mancillada y vejada por el tránsito de lo
deplorable.
Lamentable que los contendientes
hayan puesto en el centro de la mesa, la diatriba y no a la persona humana.



