Lorenzo, el Verde y los espías...

21 Mayo 2015


La filtración del audio de la llamada de Lorenzo Córdova puso nerviosos a todos. Empezando por el implicado. La filtración no es gratuita: llevaba jiribilla. Ayer preguntábamos quién podría estar interesado en presionar a la autoridad electoral o sabotear la elección del próximo 7 de junio.

Fue curioso que la filtración llegara justo un día antes de que, en el seno del INE se discutiera el tema del posible retiro del registro para el PVEM. Pero todos se lavaron las manos: No fue el PRI ni fue el Verde, dijeron sus dirigencias. No hay manera de saberlo porque la intervención de comunicaciones la puede realizar cualquiera que tenga 5 mil pesos y sepa qué comprar y cómo emplearlo. La misma lógica aplica a quienes creen que los más interesados en contribuir (y particularmente con una conversación en donde el consejero presidente se burla del acento indígena) a los ánimos de sabotaje electoral estarían entre quiénes, justamente, han venido exigiendo la cancelación de la jornada electoral y hasta han amenazado, atacado y secuestrado las instalaciones del INE en Guerrero.

Lorenzo Córdova se disculpó por el desafortunadísimo tono empleado. El INE interpuso una demanda penal en la PGR para que investigue el acto de espionaje. Osorio Chong dijo que propondrá regular la venta de aparatos (y así tendríamos certeza de que sólo el CISEN cuenta con tecnología para escuchar nuestras llamadas, ver nuestros mensajes de texto, nuestros mails). Entre que son peras o manzanas, lo peor que nos puede pasar a los mexicanos es que los ataques contra la institución electoral tengan éxito.

Hay quienes critican a Lorenzo Córdova por no quitarle el registro al PVEM a la luz de sus constantes infracciones a la ley electoral. Los del Verde se quejan de las multas millonarias que les ha impuesto. Otros lo acusan de parcialidad por no castigar con el mismo rigor a Morena y no impedir la campaña anticipadísima de López Obrador (y hasta acusan un nexo familiar de El Pejecon el consejero presidente). Pero AMLO, a su vez, se queja de que pusieron “chiquitito” el nombre de su partido en la boleta. Los del PAN, los del PRI y los del PRD se quejan porque los han obligado “a bajar” spots por considerarlos potenciales productos de la mal llamada “guerra sucia”. Y así: todos tendrían motivos egoístas para estar a disgusto con Córdova y las decisiones del INE, cuando, en realidad, con quien tendrían que sentir disgusto es con la pésima Ley Electoral que ellos mismos diseñaron, creyendo que se hacían un favor a sí mismos (con la spotiza gratuita que se agenciaron vía “los tiempos de Estado”, con spots que, al mismo tiempo, tienen que ser acaramelados para que no se los retiren e, incluso, están impedidos para contratar anuncios en otros espacios como los famosos cineminutos y sin pagar un solo peso de anuncios en tele o en radio; de todas maneras, todos los partidos rebasan sus topes de campaña, se gastan un dineral y, además, deben de pagar sus multas). Todo mal. Lo único que han generado son incentivos tremendamente perversos, ya que todos los partidos, y los candidatos en particular, buscan aquellos vericuetos que les permitan violar (sin que se note, según ellos) una ley electoral que es, francamente, una porquería.

Sin ánimo de justificar a Lorenzo Córdova, lo cierto es que alguien encontró el pretexto ideal para lanzar un misil directo al núcleo de una autoridad electoral que no ha hecho más que administrar el desastre legal de una conjunto de reglas que, más que contribuir a generar una democracia competitiva, transparente y eficaz, lo único que ha hecho es un batidillo en el que imperan la hipocresía, la ilegalidad, la corrupción y el anonimato (las guerras sucias se “mudaron” a Twitter y a Facebook, sin emisor identificado). Ah, y claro, todo el espionaje posible para dar la guerra que la ley les tiene prohibida. Y no hay que olvidar que quien a hierro mata, a hierro muere. Mejor que vuelvan a reformar la ley, antes de que la ciudadanía termine por hartarse. Sí, hartarse.