Lo evidente y la difamación

14 Agosto 2014


Lo que se pensaba imposible, por la cercanía entre el más protagonista del escándalo y la dirigencia nacional del partido, finalmente sí sucedió.Luis Alberto Villarreal ya no es el líder de la bancada blanquiazul en San Lázaro. Un muy escueto comunicado de prensa, aunque acaso gentil para el diputado, nos informó que ya se analizaba quién encabezará a los panistas en la Cámara de Diputados.

Vaya mensaje el de Gustavo Madero. No podía ser distinto, pienso. Entre que se resuelve y nos aclaran las varias dudas que tenemos sobre el ya muy célebre caso de “¡Ánimo, Montana!”, y cuando detrás de él se ubican antecedentes propios como el de los exfuncionarios de la delegación Benito Juárez, Acción Nacional no puede permitirse escandalitos que incriminan directamente y de forma inobjetable a sus miembros.

Villarreal y al resto de los asistentes a la famosa mansión Villa Balboa no les quedó de otra que reconocer que sí, que sí eran ellos. Y cómo no. Los videos revelados hasta hora son contundentes y claros. No hay tangente que sirva para librarla. En estos tiempos en que la intimidad de cualquier ciudadano es tan endeble ante los alcances de la tecnología, algo que se eleva a la ‘n’ potencia cuando hablamos de figuras públicas, resulta hasta torpe pensar que hay posibilidad de salir sin un rasguño ante escándalos como el que vimos con esta fiesta en Puerto Vallarta. Igual que como le sucedió a Purificación Carpinteyro hace unas semanas, y justo cuando iniciaba la discusión de las secundarias de la Reforma de Telecomunicaciones en el Congreso.

Y sí, lo cierto es que ahora ya todos estamos convirtiéndonos en presas fáciles para la difamación. Desde hace un par de días circula en redes sociales un video en el que un joven poblano, bajo un evidente estado alcohólico, se rehúsa a hacerse responsable por un choque provocado por él. Aseguró, muy al estilo de las “Ladies de Polanco” que conocimos hace unos meses, que es hijo del secretario de Hacienda, Luis Videgaray. Ah, aunque también previamente había dicho que era hijo del Presidente. Palabras más, palabras menos, el asunto es que el video se viralizó en redes sociales, y sí, algún sector de la opinión pública se lanzó contra el secretario.

Ayer mismo, el titular de Hacienda me decía en la Segunda Emisión deCadenatres Noticias que ni siquiera conoce a tal sujeto, y es que, en efecto, no es su hijo: “No lo conozco, no tengo ninguna relación con él, no tengo ningún parentesco... no tengo, afortunadamente, ninguna relación con él”. Pero qué fácil resultó propagar un video, qué fácil cualquiera podría convertirse en hijo de cualquier persona. Y es que una cosa es lo evidente, y sí, otra muy distinta la difamación.

AddendumAndrés Granier solicitó un amparo para salvaguardar 19 propiedades. Ay, señor. Mire, en este espacio no le podemos otorgar el amparo, pero sí una corona: ¡la del cinismo! O sea, lo acusan por desfalco, pero no quiere perder las propiedades que adquirió con una fortuna que es, justamente, lo que está taaaan en entredicho.