Testigos del Dolor
Por: Martín Sánchez Treviño
Testigos del Dolor
Cd.Victoria, Tamps.(
8 Febrero 2016)Los ciudadanos de hoy son los mismos de hace 10 años, distintos
en su manera de pensar y de percibir su entorno. Porque los desafíos que ha
enfrentado han mancillado, han marcado sus vidas y las de sus familiares, con
un efecto social insoslayable. Ante lo cual no hay palabra ni discurso, quizá
una lectura de un buen texto ha podido aliviar en parte, la tragedia cotidiana
de los tamaulipecos en la última década.
Con algunas excepciones, pero la mayoría
de los tamaulipecos han sido víctimas de la violencia. La muerte ha sido su
acompañante en su existencia. Parece haber llegado para quedarse en los hogares
de fronterizos, porteños y burócratas.
Empresarios, campesinos, estudiantes, niños y mujeres, han sido testigos
del dolor y de la angustia, que provoca tener a un pariente plagiado. O confirmar
que el cura de la parroquia atardeció y no amaneció. Lo más grave, que ni el
obispo ni sus familias, menos sus parroquianos sepan de su paradero.
Lo mismo le sucedió al profesor de
la escuela rural, al director de la secundaria, al comisionado o al delegado de
la dependencia federal. Al obrero que salió de su casa para ir en busca del
peso, que le permitiría ayudar a su hija que el año anterior inició su carrera
profesional.
Al dueño del granero más grande
también se lo llevaron, pero a él sí lo regresaron, porque además de capital,
tenía amigos influyentes que intercedieron para que lo soltaran.
Pero
cómo don Ernesto no tiene ni abuela, estuvo ocho horas atado de pies y manos,
vendado de los ojos, cautivo cuando regresaba de ordeñar las tres vacas que le
quedaban.
Su
suerte la compartió con la maestra de la escuela, que ese día no llego al
plantel, porque también se la llevaron, apareció dos días después ultrajada.
Desde entonces sigue un tratamiento con un loquero, porque tiene dificultades
para conciliar el sueño.
El
grito de estas víctimas sigue clamando al cielo, porque en su juicio creen que
abajo esta quien arrea pero arriba quien reparte. Su caminar es encorvado, no
tienen fuerza para levantar la cabeza, porque el cautiverio de una década les
trajo, todos los males.
Muchos
no lloraron a sus muertos, porque jamás aparecieron, pareciera que la tierra se
los trago sin dar tiempo a la cristiana sepultura. Desde entonces la adolecente
ahora joven sujeta entre su pecho la imagen borrosa de su padre, al que buscó
hasta el hastío, pero que jamás encontró.
Es
el escenario, la nueva sociedad fortalecida por el dolor del espíritu.
Contraria al “político” que lleno sus alforjas con dinero para paliar la muerte
de su pariente, asesinado a leñazos.
Ante
este panorama, veremos cuál será el discurso de quienes aspiran a un puesto de
elección popular, en las elecciones de este año en esta entidad. Ante los
ciudadanos que desconfían del tufo oficial. Porque fue en el ministerio donde dio
más vueltas que un macho de molienda y jamás le dijeron le dieron una pista,
una versión certera de su pariente desaparecido.
Aunque
la compra de intenciones parece recurrente en quienes se promueven para un
cargo de elección popular, la sociedad ha cambiado. Es más exigente, pero sobre
todo porque este 2016 asistirán a las urnas, los hijos de los plagiados, las
hijas de los asesinados, las esposas de los cautivos, los hermanos del
desaparecido.
A esos desheredados de la historia, son a quienes los que buscan un hueso, tendrán que convencer.



