¿Una mujer contra un latino?
NUEVA YORK.- La política nunca ha sido un asunto fácil para los Clinton. Sus caminos a la cima siempre han sido largos y sinuosos. La vida se les ha complicado con frecuencia. Hace ocho años, por ejemplo, todos daban por sentado queHillary sería la candidata presidencial del Partido Demócrata. Pero se apareció un hombre de raza negra, con una retórica extraordinaria, que rápidamente cautivó a los electores. Con todo y que los Clinton tenían el apoyo de las estructuras partidistas, Barack Obama le acabó ganando las elecciones primarias.
Hoy parece que Hillary está con viento en popa y sin muchos contratiempos para ahora sí convertirse en la candidata demócrata. Los apostadores le están dando una probabilidad de 85% de ganar la nominación de su partido. Detrás de ella está el senador por Vermont, Bernie Sanders, uno de los pocos políticos que en este país que se considera como socialista, con 13% de probabilidad. Tendría que ocurrir una verdadera tragedia para que la señora Clinton no apareciera en noviembre del año que entra en la boleta presidencial.
Del lado republicano sigue habiendo una gran incertidumbre. Es muy interesante lo que está pasando. En las encuestas, continúa liderando Donald Trump con 32% de las intenciones de voto entre los electores de este partido. No obstante, en la primera elección primaria que se llevará a cabo en el estado de Iowa el primero de febrero, el que va adelante es Ben Carson con 29% de las preferencias. Resulta que los dos aspirantes sin ninguna experiencia
política —Trump un multimillonario desarrollador de bienes raíces y Carson un neurocirujano con gran reputación médica— parecerían los favoritos para quedarse con la nominación republicana.
No es así, según los apostadores. Hoy por hoy, el favorito entre la gente que arriesga su dinero a predecir es un político latino: Marco Rubio. El senador por Florida cuenta con una probabilidad de 29% de ganar la elección primaria de los republicanos. Le siguen, empatados con el 16% de las probabilidades, Trump y el exgobernador de Florida, Jeb Bush. El médico Carson cuenta con 7.5% de posibilidades de ser el candidato presidencial republicano.
Los que arriesgan su dinero están apostando a que, a final del día, los republicanos pondrán a alguien sensato, del establishment, a competir en contra de Clinton. Por el perfil demográfico de los electores estadunidenses sería un desastre si Trump queda como candidato. Ni las minorías —afros, latinos, asiáticos— ni los jóvenes (los llamados millennials) votarían por él. En cuanto aCarson, aunque es un hombre de raza negra con una historia muy loable, ha hecho una serie de declaraciones que quizá les gusten a los votantes de las primarias republicanas, pero que asustan a los electores independientes en la elección presidencial. Ha dicho, por ejemplo, que una personalidad como Hitlerpodría llegar al poder en este país, que es recomendable leer Mi lucha para entender lo que está ocurriendo en la época de Obama y que el Holocausto pudo haber sido menos atroz si los judíos hubieran tenido el derecho a portar armas. Ha comparado, además, la reforma sanitaria de Obama con la esclavitud que existió en este país.
Si los apostadores se equivocan, y queda Trump o Carson en la candidatura republicana, Hillary Clinton tendrá un día de campo para ganar la Presidencia. Pero si los apostadores le atinan a sus predicciones, y queda un personaje comoMarco Rubio, la elección será más competida. En un país con una mediana de edad de 38 años, el joven senador por Florida cuenta con 44 años, lo cual contrasta con los 68 que ayer cumplió Hillary. Y aunque el latino de origen cubano es conservador en temas como el aborto, la legalización de la mariguana con fines recreativos, el cambio climático y las finanzas públicas, está lejos del fundamentalismo del ala más derechista de los republicanos representados en elTea Party. Rubio, de hecho, ha demostrado ser un senador pragmático y es uno de los pocos republicanos que están a favor de una política migratoria que les otorgue a los indocumentados un camino hacia la legalidad.
Twitter: @leozuckermann
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