Leopoldo López
Pudo haberse ido a Miami a vivir la buena vida que muchos venezolanos con dinero han tomado dada la cada vez más lamentable situación en su país. Primero con la presidencia de Hugo Chávez; ahora con la de su sucesor,Nicolás Maduro. Pero no. Leopoldo López decidió quedarse a luchar por la libertad y por una mejor Venezuela.
Hoy se encuentra en la prisión de Ramo Verde. Preso político del régimen deMaduro desde hace año y siete meses.
Leopoldo López, el hijo de Antonieta Mendoza —alta ejecutiva del Grupo Cisneros— y del empresario restaurantero y miembro editorial del influyente diario El Nacional, es el político de oposición más fuerte que tiene su país el día de hoy.
Hizo sus estudios en la escuela Hun de Princeton, en EU, y de ahí en la Universidad de Kenyon, también norteamericana, y a la Escuela Kennedy de Harvard. Por eso impresiona que un hombre que pudo haberse quedado a vivir en Estados Unidos, decidiera regresar a Venezuela a luchar desde la oposición por lograr un mejor país.
La revista Foreign Policy lo ha catalogado como una mezcla de Nelson Mandela, Gandhi y su tío abuelo, Simón Bolívar —el libertador. El semanarioNewsweek ha descrito a López como el opositor que lo tiene todo: guapo, casado con la exmodelo, excampeona de kite-surf, estrella de un programa de TV, Lilian Tintori; hombre de familia, deportista, buen político.
Fue alcalde de Chacao, uno de los distritos más ricos de Caracas… y centro del movimiento opositor gubernamental.
Su causa ha movido a políticos del mundo a todos los niveles. incluyendo aBarack Obama, tanto como a personajes de Hollywood y del mundo del espectáculo. Entre ellos Kevin Spacey y la cantante Cher. Basta buscar en las redes sociales, abrir en Twitter el hashtag #freeleopoldo para darse cuenta de su arrastre.
Recientemente López decidió entrar en huelga de hambre para exigir al gobierno de Maduro que no cancelara las elecciones legislativas del 6 de diciembre.
Tras días sin alimento, Maduro tuvo que conceder. Habrá elecciones. Pero ahora hay un juicio que debe decidir el destino de Leopoldo. Un juicio que se define este jueves 10 de septiembre. Una situación que debiera acaparar la atención de América Latina y de sus organismos internacionales, como la OEA, pero que, por alguna razón que intuyo tiene que ver con barriles de petróleo, no ha alcanzado a generar una movilización del tamaño requerido.
Estamos indignados y movidos por otros temas, como debe de ser: con los dichos de Donald Trump; con el éxodo de refugiados de Siria; con la inestabilidad en Europa por las olas de migrantes que no tienen a dónde llegar… ¿y Venezuela? ¿Y ese autócrata que se llama Nicolás Maduro? ¿Por qué no dice mucho la comunidad internacional sobre el tema? ¿Se va a dejar solo a Leopoldo López en un reclamo legítimo de democracia para su país?
El jueves lo sabremos.
Twitter: @AnaPOrdorica
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