Los tres (no tan tristes) tigres

18 Agosto 2015

Pasando la elección intermedia, como hemos dicho, a los partidos (y sus varios grupos) políticos les toca preparar terreno para el 2018. Aunque aún hay elecciones el próximo año a nivel regional, todo lo que ahora se decida tiene una sola mira: la sucesión presidencial. PAN, PRI y PRD lo saben, y acaso el único que ya tiene su camino trazado es Morena (no hay fuerza en el universo que haga que el candidato en 2018 sea alguien distinto a AMLO), el resto de los partidos, los tres más grandes, están preparando las luces y el escenario para dar el mejor show y es que a veces la nota no sólo está en la línea discursiva de lo que dicen los involucrados.

Manlio Fabio Beltrones es el único aspirante a dirigir al PRI. Oh, ganador pordefault, ya se ve despachando en la silla que todavía ocupa César Camacho. Desde que se anunció su candidatura no ha reparado en decir que lo primero es ser dirigente del partido y que nadie que ocupe ese puesto podrá contender por la candidatura a la Presidencia en 2018. Claro que se ha reservado a decir si su inminente llegada a la oficina principal de aquel edificio de Insurgentes Norte durará lo suficiente como para ser sólo juez y no parte de aquella decisión. Ayer, en una entrevista que concedió a El Universal, se refirió así sobre las posibilidades en la candidatura en 2018, que desde hace un par de años se han centrado en las figuras de Luis VidegarayMiguel Ángel Osorio Chong y Aurelio Nuño: “En el PRI tenemos muchos cuadros valiosos, no nada más ahí. Ellos destacan, pero hay muchos más. El PRI tiene muchos más políticos valiosos que cualquier otro partido político...”. ¿En quién más estaría pensando? ¿Lo habrá dicho viendo su propio reflejo en el espejo? ¿O solamente quiere imantar en torno a su dirigencia a quienes hoy piensan que la suerte no tendría que estar ya echada?

En el PAN están por comenzar una nueva etapa, o eso dicen. Como lo dicta su “tradición democrática”, realizaron un proceso interno para elegir al sucesor de Gustavo MaderoRicardo Anaya y Javier Corral fueron los candidatos,  hubo un debate bastante acalorado, pero deslucido. Aun así el primero,Anaya, arrasó el domingo en cantidad de votos. De nuevo, vuelve a ser el dirigente nacional de los panistas, Recordemos que ya antes le había “cuidado el changarro” a Madero, pero luego lo regresaron a su curul en San Lázaro. El de la nueva dirigencia fue un proceso, en efecto, sólo para militantes, porque nadie más se ocupó de él. Pero ya tienen nueva dirigencia, una que se va a “acercar a los ciudadanos y los jóvenes”, según dijo el ganador. Anaya cuenta ya con el respaldo de Josefina Vázquez MotaLuis Felipe Bravo Mena y Santiago Creel, entre otros personajes ya no tan jóvenes, pero dispuestos a “enriquecer la renovación” (con o sin ironía).

Y el PRD le metió velocidad. El recién llegado Carlos Navarrete anunció que dejará la silla amarilla disponible para lo que, pensamos, debería ser un relevo generacional. Ahí están Armando Ríos PiterZoé Robledo y Fernando Belaunzarán, que son los más mencionados para hacerse cargo de sacar al PRD del hoyo. Son políticos jóvenes que podrían traerle frescura a un partido que está, por demás, en una de sus peores crisis desde que AMLO se fue a armar su propio grupo. Al sol azteca le urge retomar el lugar de una izquierda progresista real, que no “le saque” a los debates de los temas “incómodos” a los que nadie, ni ellos como partido, se han querido subir. El PRD podría convertirse en esa opción de izquierda no radical, en por el contrario, una organizada mucho más en sus capacidades políticas e intelectuales que sirven siempre para la discusión y la exposición de los temas que son bandera de una izquierda que, en México lleva tiempo y con la brújula totalmente descalibrada. Lo interesante es que así como sucede con Beltrones, tantoAnaya como quien vaya a dirigir al PRD, tendrán la suficiente exposición que los convertirá, en automático, en fichas para 2018. Así que esos tres tigres, nada tristes estarán.

Excelsior