Clases extramuros
24 Enero 2017
Clases extramuros
Campanario/Martín Sánchez Treviño
Ayer
el rector de la Universidad tamaulipeca Enrique Etienne Pérez del Río, presentó
a los comunicadores locales y regionales la decisión de la asamblea
universitaria en el sentido de que los alumnos de la unidad académica
multidisciplinaria de Trabajo Social donde estudian nutrición, psicología y
trabajo social, arrancaran el presente semestre en la escuela normal superior
de Tamaulipas, porque un grupo porril de esos que sobreviven de antaño a costa
de los cuotas escolares, mantienen tomada la unidad académica de referencia.
Quizá es la primera vez en la historia universitaria en que los estudiantes y
alumnos están ante esta circunstancia.
El
grupo de porros los encabeza el profesor Gonzalo Hernández Flores, que ni por
equivocación es pariente del ex gobernador Eugenio Hernández Flores, pero no hay
que descartar la más remota posibilidad de que el dirigente porril pudiera
haberse ofrecido, como un grupo de choque para favorecer a los priístas que les
urge recuperar espacios en los poderes del estado, pero sobre todo en el
territorio tamaulipeco, donde después de la tremenda barrida que les dio el
partido albiazul en la última elección local, apenas se ven los del partido
tricolor.
Lo que no ha entendido el dirigente porril, es
que si tenía la posibilidad de ocupar algún cargo en la rectoría, que le
permitiera seguir viviendo de ese ente educativo como lo ha hecho durante más
de 40 años. Con las acciones de rebeldía sin causa y sinrazón y al margen de la
ley, podría acreditar no uno sino varios delitos, que no sólo lo dejarían fuera
de los corrillos universitarios, sino con una amplia posibilidad de caer a
prisión, donde la vida es más costosa.
Pero
en fin, se trata de porros chapeados a la antigua y por lo mismo en ellos no
cabe el raciocinio, sino el choque, los golpes y el escándalo, porque es así
como han conseguido un status económico, político, social y han heredado a
algunas generaciones la subcultura de la lucha estudiantil.
Un
perfil que riñe con un viejo sesentón, sino en todo caso con un joven apuesto,
de color, con apellidos de renombre y aceptación en los segmentos relevantes de
los universitarios. Pero los cuales dejaron desde años atrás de pensar en esos
prototipos, pues desde hace tiempo, quienes figuraban y militaban en las filas
porriles, optaron por la academia y hoy muchos de estos tienen maestrías,
cursan doctorados en el extranjero y
dominan más de un idioma.
Es
así como los paradigmas de los estudiantes que cursan alguna carrera en las 27
escuelas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, aspiran a conseguir los
títulos y las medallas que sólo encuentran en la academia, el claustruo, la
investigación y el intercambio.
Los
universitarios dejaron de pensar que al lado de los dirigentes porriles podrían
obtener un futuro promisorio, que les garantizara trascender en la historia,
como ingenieros, médicos, auditores, sociólogos o comunicólogos, por mencionar
algunas de las disciplinas que se imparten en la universidad tamaulipeca.
Pero
lo más relevante es que la mayoría de los universitarios de nuestros tiempos sean
alumnos o profesores, están por encima de los caprichos porriles, porque su
proyecto de vida está más allá de la grillas. Porque además valora el esfuerzo
que hacen sus familias para financiar una carrera, aún la más modesta.
Bien por el rector
Etienne que una vez vuelve a demostrar que es un hombre de carne y hueso, con
sensibilidad y visión ante las circunstancias que la vida le da la oportunidad
de sortear. Si hay algo que reconocerle es que ha erradicado las bandas
porriles, promueve la docencia, ha premiado la excelencia y ha proyectado a las
eminencias.



