La prelatura de Cancún, gran empresa de la Legión de Cristo

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La Jornada 


La prelatura de Cancún es, para la gran empresa que constituye la congregación de los legionarios de Cristo, una especie de Siberia verde, según la definición del presbítero sin parroquia Pablo Pérez Guajardo, una oveja negra en el Regnum Cristi.

En ese territorio eclesial bajo el dominio del obispo Pedro Pablo Elizondo se recluyen, para su protección o aislamiento, según sea el caso, los casos incómodos o los innombrables dentro de la orden religiosa. También los indeseables, los legionarios que se rebelan contra la línea de privilegiar el trabajo con los estratos adinerados, omitiendo la atención a las clases populares.

Algunos son curas acusados de pederastia. Pérez Guajardo los enumera: “Padre Eduardo Lucatero Álvarez, ex director del Instituto Cumbres en la segunda mitad de los años 80. Fue arrestado por breve tiempo, después fue trasladado a Brasil y finalmente a Cancún, donde vive bajo la protección del obispo. Padre Fernando Martínez, otro de los encausados por el asunto del Instituto Cumbres. Como directivo del mismo colegio en su anexo de Cancún volvió a delinquir. Fue trasladado al noviciado de los legionarios en Salamanca, España.