La PGR tras Granier
or momentos hubo quienes dudaban que el caso de Andrés Granier tuviera un expediente en el gobierno federal, o sea, algunos llegaron a pensar que todo era movimiento exclusivo del gobierno de Arturo Núñez, hasta AMLO dijo que el ejecutivo estaría dándole buen trato y podría encubrirlo, con su siempre incansable perspicacia que lo caracteriza y le ayuda a sacar rencores.
Cuando el ex gobernador regresó a nuestro país, aquí decíamos que Enrique Peña Nieto debía actuar a través de las instancias correspondientes, como acto que evidencie su participación en la investigación que está tras los pasos del químico, porque hasta ese entonces, sólo eran dependencias estatales las que habían llamado a Granier.
Cuando éste llegó a la SEIDO, donde realizó una larguísima comparecencia antes de su sorpresiva y oportuna hospitalización, que funcionó muy bien como estrategia para no acudir a los llamados que le hizo la Procuraduría de Tabasco, que a ojos de todos resultó extraña, ¿por qué acudir con quien no le había girado orden de presentación alguna?
Pero el giro que necesitaba el caso para legitimarse se dio ayer. Y es que las dos órdenes de aprehensión que se giraron en Tabasco, fueron a petición de la Procuraduría General de la República, la que comanda Jesús Murillo Karam. Es decir, es el movimiento del gobierno de Enrique Peña Nietoque, como lo dijimos hace unas semanas, debía realizar para entonces, no ver el caso Granier como una batalla local, entre el gobierno saliente y el entrante, sino como una lucha rigurosa contra aquellos funcionarios con larguísimas y millonarias colas que les pisen.
Ahora todo va a esperar, y es que en otro movimiento estratégico de la defensa, el abogado Eduardo Luengo Creel no hizo declaraciones a la prensa, se limitó a enviar un comunicado donde afirmó que ellos se enteraron por los medios de ambas órdenes y que será hasta hoy que se notifiquen a su cliente que su condición legal ha empeorado, pues aunque hospitalizado, se encuentra ya en calidad de detenido.
Así que será cuestión de horas para que sepamos a dónde irárGranier, pues las órdenes giradas en su contra corresponden a delitos de defraudación fiscal y lavado de dinero, éste último considerado grave, por lo que no alcanza fianza y forzosamente debería ingresar a prisión.
La estrategia de la hospitalización finalmente topó con pared, así que dentro del hospital donde ahora se encuentra o dentro de uno en una prisión en Tabasco, Andrés Granierno estará escapando de la ley. Su defensa a alegado desde que dio inicio el caso, que no hay motivos para culpar a su cliente por el desfalco que sufrió Tabasco al final de la pasada administración local, pero poco ha logrado para acreditar sus argumentos. Se les acaba el tiempo y las estrategias legales para impedir la llegada de Granier a prisión... a la rejilla de prácticas, pues a eso vino, si mal no recordamos, a comparecer, según él mismo lo dijo a su llegada al aeropuerto. Aunque la defensa aún podría recurrir al muy socorrido amparo, y ése sería el último de sus probables escapes para que el ex gobernador no pise la cárcel.



