La aparición de la abuela
Sección: Historias de Ultratumba de Tampico
La aparición de la abuela
Vanessa R. Gutiérrez/Ordenador
Tampico,Tamps.(28 Marzo 2017)La abuela murió en Tampico en el mes de octubre de 1919. Rogelio, quien contó esta historia unos meses antes de fallecer, siempre se mantuvo discreto en relación a lo que vio o creyó ver días después que la sepultaron.
La abuela Hortencia había llegado a Tampico procedente de Río Verde, San Luis Potosí, después que uno de sus hermanos, el tío abuelo Sebastián, había encontrado trabajo en el ferrocarril en 1902. La abuela hacía 'limpias', pero no era de las que ponía un recibidor o un local. No. Ella sólo daba 'servicio' a personas que consideraba buenas, es más, poco hablaba de eso que sabía hacer. Rogelio de pequeño la veía trabajar pero nunca le preguntó qué hacía o por qué lo hacía. Un niño de 7 años no está preocupado en ese tipo de cosas.
Con el tiempo Rogelio vio a su abuela hacer algo con el agua de una cubeta. "¿Qué ves ahí?", le preguntó al inocente infante. Rogelio alargó el cuello pero nada observó dentro de la cubo. Mira, le dijo, están golpeando al vecino, creen que el tuvo que ver con un robo, pero no es así.
Días antes había ido su esposa Lorenza para pedir ayuda porque Luis estaba desaparecido, ignorando que los federales se lo habían llevado para 'interrogarlo'. El saldrá del problema, ya lo verás, vamos hacer un trabajo. Luis salió de la cárcel al poco tiempo, golpeado pero vivo. Libre acudió ante la abuela para pagar el 'servicio', aunque la abuela no le tomó nada. Sólo le pidió que cada año durante cinco veces estuviera en las fiestas de la Navidad en el sector donde la abuela vivía. Don Luis siempre estuvo puntual a la cita.
La abuela le preguntó al nieto: "¿Estas cosas no te dan miedo, chiquillo?". La respuesta fue contundente: no. Te voy a visitar después que muera. Dichas palabras quedaron en el olvido. El tiempo transcurrió en tanto Rogelio se aprestaba a acudir a la escuela y ser un nuevo tampiqueño estudiado.
En octubre de 1919 la abuela dejó de hacer 'limpias', falleció, y fue sepultada el 13 de octubre de ese año en el Cementerio Municipal.
Justo una semana después la abuela regresó del más allá a la casa donde vivió sus últimos años. Eran quizá las tres de la mañana cuando un frío helado cubrió la casa. Raro en Tampico que normalmente está invadido de insolación.
Rogelio despertó sin miedo. Una sombra cruzó la ventana del exterior. La abuela se dejó ver. No hubo comunicación. Miradas que tal vez decían mucho. Sólo presencia. ¿Era la abuela? Para Rogelio sí, hasta el día que murió.



