La nota es que no se notó
7 Enero 2016
Desde la noche del 31 de diciembre de 2015, México se convirtió en líder en América Latina en tecnología digital terrestre. El apagón analógico fue un tema complicado, pues hubo quienes deseaban politizar el asunto o retrasarlo. Pero ni los unos ni los otros. Más bien, el programa comandado por la SCT, a través de la subsecretaría que comanda Mónica Aspe, se realizó con éxito y hoy, a unos días de haber culminado podemos decir: la nota es que ni siquiera se notó. Me explico: En total, fueron 9.9 millones de televisores digitales entregados en el país, a través de la Sedesol, encabezada por José Antonio Meade. Cifra que rebasa lo planeado en un inicio, 9.7 millones; y se sabe que se tiene la posibilidad de llegar a los 10 millones 120 mil aparatos. La entrega de estas televisiones no, no se notó. También se bajó el switch analógico por etapas hasta cubrir la totalidad del territorio nacional. El último día de diciembre fue el último de estos apagones. Y tampoco se notó porque no hubo fallas, desastres, retrasos, vacíos de la señal o un apocalipsis digital televisivo. ¿Qué habría pasado si no hubiera cubierto con éxito la entrega de las televisiones digitales o si en los distintos apagones regionales algo hubiera salido mal? ¿Qué se estaría diciendo si hoy, 7 de enero, hubiera zonas en las que la señal digital no estuviera presente? ¿Si los canales no respondieran a las frecuencias asignadas? ¿Si los más pobres no tuvieran forma de sintonizar su telenovela en el Canal de las Estrellas?
El apagón analógico no se notó porque salió bien. De lo contrario serían tantas las voces que estarían señalando ineficiencia, corrupción o incapacidad... ¡Habría sido un escándalo! El programa quería que ninguna casa se quedara sin señal televisiva y se logró. De igual forma se puso en marcha la entrega de aparatos, para que la migración a esta nueva tecnología llegara a los hogares de los más desprotegidos (porque aunque televisión tienen todos y eso se encuentra absolutamente censado, no todos tienen la posibilidad de adquirir una nueva pantalla o por lo menos un adaptador).
Es triste pero entendible que sólo las malas noticias tengan relevancia. Pero cuando se hace lo necesario para evitarlas (las malas noticias) eso, por definición, carece de interés público. Si se nos avisa que un atentado, por ejemplo, pudo ser anticipado y desactivado, ya no tiene punto de relevancia. La vida sigue, normal, como si nada... Esto fue lo que sucedió con el apagón analógico... y, al final, es una gran noticia. Porque si bien el gobierno federal ha dado sobrados motivos para ser criticado y para que editoriales como el del New York Times esta semana le recuerden que tiene muchos pendientes en varios terrenos (sobre todo en lo referente a rendición de cuentas), también hay que reconocer cuando las políticas públicas se ejecutan y generan resultados concretos y positivos. Dicen que nunca les aplauden, pero ahora sí vale la pena aplaudirles a José Antonio Meade,Mónica Aspe y Vanessa Rubio, quienes llevaron a cabo un programa que estuvo bajo la lupa; muchos utilizándola con la esperanza de que algo saliera mal. Pero no fue así, su ejecución fue intachable. No hubo escándalo y por eso, repito, el apagón ni se notó y salió bien porque no se apagaron las teles mexicanas.
En América Latina, México es hoy vanguardia en asuntos tecnológicos; pero no sólo porque este apagón abre la era de la TDT al que todas las compañías se están adecuando, no sólo en cuestión de transmisión, sino también en calidad de oferta en contenidos. Esta nueva era abre, además, la puerta para mejores servicios de telefonía e internet. La transición digital como vehículo para una transmisión de datos que logre cubrir tanto territorio como sea posible y lo que eso le significará a las comunidades que hoy no tienen acceso y el impacto que esto tendrá en las áreas y velocidad para su desarrollo. Y ésa es una noticia que debemos celebrar porque los resultados los vamos a notar todos.
Excelsior



