La Mujer Docente
11 Marzo 2016
La mujer docente
De línea a línea/ Martín
Sánchez Treviño
Ayer el dirigente de
la sección 30 de maestros Rafael Méndez Salas organizó un acto para reconocer a
la mujer docente y con ello el rol que desempeña en la vida social de las
comunidades donde ejercen el liderazgo de enseñar y forjar las nuevas
generaciones. Las profesoras que están frente a grupo. Y que por lo mismo se
queman las pestañas para obtener un salario que si no es justo. Si es
satisfactorio para las profesoras por el simple hecho de enseñar, lo básico de
la educación inicial.
Las profesoras se han convertido en el eje de la tarea educativa, no
solo porque son mayoría, sino porque en los planteles escolares, combinan su
rol de profesoras con el de madres y guías de alumnos y alumnas. Tienen el
pulso de los que acontece en el seno de la célula básica de la sociedad.
Tienen la lectura de primera mano del acontecer educativo, de los retos
y desafíos de las metas y los rezagos que en ese sector sigue haciendo crisis y
por lo mismo no deja de ser la interpelación permanente a los que creen llevar
el liderazgo de educativo.
Quienes ayer se congregaron con
el dirigente sindical, a quien ya no recurren para resolver sus demandas
básicas de las escuelas donde prestan sus servicios, consideran que el acto fue
relevante, porque estuvo dirigido a los docentes.
El tufo que no toleran las profesoras tamaulipecas agremiadas a la
sección 30, es el que deja a su paso la legisladora del Partido Nueva Alianza
Erika Crespo, a quien ayer la dirigencia sindical le asigno un espacio.
El malestar es el mismo desde que esta joven ocupa la diputación local y
es invitada a los actos de ese organismo gremial organiza, lo mismo aconteció
el año anterior. Porque en el medio educativo no es representativa. Ya que es
maestra pero no es docente. La plaza que obtuvo es por influencias y no por
meritos ni por capacidad.
En la zona escolar
donde tiene su techo financiero, no llego por escalafón mucho menos por
concurso. Si resultara seleccionada para ser evaluada, no aprobaría el examen,
ni siquiera se presentaría a los centros de evaluación, pero sí figuraría en la
lista de los privilegiados, porque las listas están arregladas. Esto según
versión de Teresa Espronceda, cuya grabación está en poder de este escribiente.
En el sentido de que los promedios más altos de la primera evaluación en esta
entidad, ella misma los palomeo y los filtro a los mandos superiores.
El más frustrado de
esta “farsa de evaluación” sin lugar a dudas en esta entidad es el doctor
Diodoro Guerra Rodríguez. El sabe, está consciente y convencido. Que el proceso
está viciado. Que se vulneró la metodología y los contenidos del examen fueron
reventados por las insuficiencias de la infraestructura educativa.
Más todavía, el sabe,
bien que sabe. Que estos métodos de evaluación y los programas a donde busca
llegar la administración del presidente Enrique Peña Nieto, han fracasos en los
países desarrollados, como Estados Unidos y la conclusión será la misma en este
país en vías de desarrollo.
Sobre todo porque
haber ocupado la dirección de los burros blancos del Instituto Politécnico
Nacional, no por chiripa ni por la recomendación de su amigo el expresidente
Ernesto Zedillo Ponce de León, sino por la ascendencia académica ante todo de
investigación.
Desgraciadamente en él se cumplió la máxima de que nadie es profeta en su tierra. Pues pareciera que así como llegó a esta entidad, se irá cuando concluya su gestión. Lo cierto es que son insuficientes 6 años, para emprender un proyecto educativo, como el propondría para esta entidad, en la que es menester educar desde el marco histórico que plantea la violencia, la migración. La pobreza, el desempleo y la inseguridad. Problemáticas bien conocidas por el doctor Guerra, por su origen y su historia fronteriza.



