La Morena machista

25 de Noviembre de 2015

El domingo, Andrés Manuel López Obrador rendía protesta como el nuevo (y nada sorpresivo) presidente de Morena, el partido que se hizo a la medida. Como parte de la ceremonia casi nobiliaria, se hizo rendir protesta a quienes fueron nombrados integrantes del CEN. Bernardo Bátiz, exprocurador capitalino fue el encargado de realizar los honores y hacer jurar a los integrantes que cumplirán con los estatutos del partido, incluyendo un juramento en el que se comprometían a ayudar a su rey de chocolate a llegar a la presidencia en 2018. Pues bien, ahí mismo, hasta Luciano Concheiro Bórquez (quien es el encargado de la Comisión Nacional de Elecciones de ese partido), dijo en un mensaje dado a todos los presentes que uno de los más grandes pendientes del partido (y del país) era acabar con el machismo. “Seguimos siendo una organización machista...”, dijo, y tiene toda, toda la razón.

Porque el Comité Ejecutivo Nacional de Morena está constituido por 21 integrantes, de ellos sólo tres son mujeres: Yeidckol Polevnsky Gurwitz que despacha en la Secretaría General; Carol Berenice Arriaga García, en la de Mujeres; y Hortencia Sánchez Galván, en Arte y Cultura. Tres puestos para mujeres, apenas una séptima parte del CEN de Morena, o más bien, de morenos. Ni una sola intención de garantizar la igualdad dentro del partido.

Y cómo no pasaría eso si su dirigente es tan machista como en el Siglo XIX, y eso que siempre se ha manejado como un ideólogo de izquierda, tan alejado del conservadurismo. Tal vez porque se va tan al extremo es que da la vuelta entera y le toca la cola a la extrema derecha. Porque el machismo va de la mano del conservadurismo. El domingo, también en la ceremonia en donde se nombró aAMLO el máximo líder, se refirió a Margarita Zavala: “El desvergonzado Calderónquiere que su esposa sea candidata en 2018, porque cree que los mexicanos estamos tontos...”. ¡Vaya progresismo!

Ante la declaración, Zavala contestó en una entrevista con Alejandro Cacho, a unAMLO tan cercano a la derecha, tan lejos de la izquierda y de cualquier causa que caracteriza a esa ideología: “Las mujeres tenemos que salir a defender nuestra propia identidad, las decisiones son personales y así lo hemos visto las mujeres, pensar que somos la extensión de alguien no es justo, es una falta de respeto a todas las mujeres. Buscaré el voto, pero no por mi condición de mujer...”. Y es que, a juzgar por lo dicho, para Andrés Manuel las mujeres deben ser vistas como una extensión de su marido (bienvenidos, nuevamente al pasado; ese lugar tan entrañable para AMLO), seres que no tienen posibilidades de desarrollarse de manera individual en cualquiera que sea el área que elijan para ello. ¿O sólo fue un “desliz conservador” de esos que tiene con frecuencia? Ah, si ese fuera el caso, la cosa vendría siendo exactamente la misma: a AMLO le ganan sus filias y sus fobias siempre más cercanos a la derecha que a la izquierda que dice representar, esos prejuicios suyos que lo han perseguido desde que siendo jefe del GDF congeló el tema de las sociedades de convivencia , o como cuando “reventó” el debate para la despenalización del aborto (¿no que muy progresista?)... Igual de estoico al nombrar sólo a tres mujeres como integrantes del CEN de su partido, tres de veintiún puestos. Vaya política de inclusión la de este líder de “izquierda”.

Así, con este ejemplo es que hoy, 25 de noviembre, llegamos a conmemorar el Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, ¿o a caso por ahí hay quien todavía piensa que el machismo no es una variante de esa misma violencia? Si porAMLO, digo, si por los machos fuera, las mujeres estaríamos encerradas en casa y sin derecho a voto (o con él, pero sólo y sólo si es para votar por él...).

Excelsior