Lamentos tenebrosos en la Isleta Pérez
Sección: Historias de Ultratumba de Tampico
Lamentos tenebrosos en la Isleta Pérez
Por Vanessa Gutiérrez/Ordenador
Jorge y Marcelo cruzaban la Isleta Pérez a eso de las 4 de la mañana, 'querían sentir' el miedo verdadero hasta que alteró la paz unos lamentos macabros que no pudieron identificar de dónde provenían.
Tampico tiene aún muchos lugares que se puede decir son lúgubres y oscuros, y todavía existen ahí lo que pudieran ser almas en pena perdidas que buscan escapar del mundo de los vivos al de los muertos.
Las ruinosas casonas abandonadas que se encuentran en la Isleta Pérez son el lugar propicio para esconderse mientras su camino al más allá se llega a cumplir; sin embargo, chicos con sus ideas de aventura lo único que hacen es alterar la paz en la que se hallan. Ya sea para tomarse fotografías para un evento especial o para incursionar para saciar su sed de aventura extrema.
Jorge ignoraba que esos lugares se han convertido en malsanos por tipos desadaptados porque es común que realicen en las casonas derruidas ritos de magia negra y conjuros a demonios, para quizá lograr favores en esta vida. Ahí vio Jorge un día por la tarde que pasó por la Isleta, cerca o al lado donde estuvo la planta de la Pepsi, una fogata que dejó restos de cenizas, con plumas de una gallina negra y restos de cera por las veladoras que pudieron estar encendidas. Por eso se animó a invitar a Marcelo, para ser testigos de esos ritos malévolos. ¡Qué excitante!, pensaron. Así que debían regresar por la noche y ver ese tipo de ceremonias diabólicas.
Encontraron un silencio impresionante. Caminaron desde la zona de la avenida Monterrey para internarse, ya cerca de las 4 de la mañana. Se trataría de una nueva aventura. ¿Qué podía pasar?, se preguntaron. Aparte, "el diablo no existe", se decían para terminar envueltos en tremendas carcajadas.
Recuerda Jorge que tenían cerca de 40 minutos que habían llegado y sintieron que había entes oscuros que daban la impresión de girar de un lado a otro. Eran los 'hombres sombra' tan mencionados en las historias de espantos. Un nauseabundo olor empezó a inundar la construcción en ruinas. Pese a esto no sentían miedo alguno. Estaban para eso, para enfrentar fantasmas o lo que fuera aparecer. Oyeron entonces lamentos tenebrosos, quejidos infames que no sabían de dónde surgían. Al perecer de enfrente, de arriba o de atrás. Se trató de la más enferma aventura. Salieron del sitio maldito a todo lo que daban sus piernas.
De Marcelo no se sabe nada. Jorge cree que lo 'visitan' de noche unas entidades. Jamás había contado a nadie esta experiencia macabra. Ahora se lamenta haber invadido un lugar siniestro que ya no pertenece a este mundo.



