La disciplina de Manlio

Manlio Fabio Beltrones paró en seco las especulaciones derivadas de la decisión de congelar la tan cacareada Reforma Política del Distrito Federal. “Tú me conoces, yo no hago nada sin consultarlo antes”, nos dijo el sonorense, en breve charla en el salón de sesiones del Palacio Legislativo.

Las especulaciones se desataron luego de que el coordinador de los diputados del PRI avalara los reclamos panistas de que no se pueden legislar al vapor —en 48 horas— los 50 cambios a la Constitución y los 17 artículos transitorios que contiene la citada iniciativa.

“La reforma no merece salir forzada y sin consenso”, declaró Manlio.

Sus palabras chocaban con los mensajes enviados la víspera, vía Twitter, porEnrique Peña. El Presidente echó, prematuramente, las campanas al vuelo, antes de que la propuesta cerrara su ciclo legislativo.

“Mi reconocimiento al Senado por la aprobación de la Reforma Política del DF. La capital del país tendrá una democracia más vigorosa y representativa. Felicidades por este avance institucional”, escribió.

Las cosas comenzaron a complicarse cuando el PAN oficializó su voto en contra. Se sumaron el MC, Morena, el Panal. La iniciativa requiere una mayoría de dos tercios. Cambia la Constitución. Los números no daban.

Manlio hizo la llamada correspondiente. “Les dije: tengo a toda la bancada del PAN en contra. Al MC, a Morena y al Panal. ¿Qué hacemos?”, preguntó. Le dieron luz verde para congelarla.

“No podíamos salir con un consenso de 60 por ciento. Esta Legislatura no merece terminar así. Mejor con una iniciativa como ésta —contra desapariciones forzadas—, que trae un 98% de aprobación”, dijo.

Beltrones no descarta un periodo extraordinario para sacar la Reforma del DF. “Lo sabremos después del 7 de junio. Los periodos electorales son siempre brumosos”, subrayó.

  •  El gobernador interino de Guerrero, Rogelio Ortega Martínez, se reunió ayer en San Lázaro con la Comisión de Derechos Humanos, que preside el diputado sinaloense del PRI, Heriberto Galindo.

Nos acercamos al edificio Los Cristales, donde se realizaba la reunión, con la intención de hacerle unas preguntas en cuanto terminara la tarea con los diputados.

Teníamos curiosidad de corroborar si el hombre es como nos lo han descrito: más académico que político, de mano blanda frente al vandalismo, idealista irremediable, de raíz guerrillera. Lo corroboramos.

-¿A cuántos de la CETEG ha detenido, después de  sus desmanes?, preguntamos.

-Afortunadamente a ninguno. Acuérdese que Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas eran profesores. Los persiguieron, los metieron a la cárcel y después se fueron a la guerrilla. Es mejor la tolerancia extrema, el diálogo, los acuerdos.

-¿La tolerancia extrema no fomenta violencia?

-Al contrario, la disminuye. Allí están los hechos. Si no, no hubiésemos podido lograr el éxito de la temporada alta en Acapulco.

Lo atajamos. Le recordamos un axioma: cuando uno sabe que no le va a pasar nada a pesar de que quema, rompe, golpea, lo vuelve a hacer. Pero si sabe que arriesga un castigo, la va a pensar.

Pero ni así.

“Ésa es una percepción. Yo lo que veo en Guerrero y por lo que he trabajado, es que cada vez son menos (los desmanes), dijo.

-¿Le incomoda la etiqueta de “gobernador inútil”?

-No me incomoda ninguna etiqueta. Soy académico y voy a regresar a la academia. Convivo con las críticas de mis alumnos todos los días. Ahora, como servidor público, imagínense.

“En política, además, nadie es monedita de oro. Hay una persona que me lo dice todos los días en su Twitter. Hay un medio nacional que todos los días me dedica ese repertorio. Estoy tranquilo. Si no, imagínense cómo viviría. Por eso me río”.

Previamente, Rogelio presumió la ocupación turística en Semana Santa, el Tianguis, la Convención Bancaria.

“Han disminuido las manifestaciones. No porque hayan sido comprados liderazgos, sino porque nos hemos ido en la ruta de atender los rezagos y las demandas de los movimientos sociales.

Había 46 ayuntamientos tomados cuando llegué. Hoy se cuentan con los dedos de la mano”.

Sus dichos chocan con una percepción generalizada: en Guerrero hay vacío de poder.

  •  Muy activo hemos visto al ombudsman nacional, Luis Raúl González Pérez. La lamentable situación de los derechos humanos en el país así se lo exige. Ha tenido reuniones de trabajo en San Lázaro, el Senado; intercambios con representantes de la UNESCO y la Unicef.

Ayer comió con el tlaxcalteca Mariano González Zarur, presidente de la Conago. ¿Motivo? “Son varios los mandatarios estatales que no terminan de comprender que existen los derechos fundamentales”, comentan en su equipo.

                www.elarsenal.net

                http://panchogarfias.blogspot.com