La entrega de los cínicos
7 Agosto 2017
La entrega de los cínicos
Deysi
Sánchez
En el arte y en la vida siempre han existido los fantoches, seres
que presumen de lo que no son, ni tienen; pero que saben venderse,
prostituirse, ponerse la ropa más llamativa y salir a ofrecer su producto, su trabajo
carente de belleza y de valor.
Avelina Lésper asegura que el arte debe cumplir los función de
transmitir emociones y/o sentimientos, de lo contrario solo es basura. Y tiene razón,
sin embargo también existen “artistas” que son vitoreados por personas que no
tienen idea de lo que significa el arte y compran la idea del artista solo porque
alguien les dijo que así funciona ese cliché, aunque estos individuos no tengan
la mínima de lo que es un movimiento artístico y peor aún, no tiene la
capacidad de apreciar la estética.
La literatura no es la excepción, miles de nuevos escritores
emergentes que se han hecho famosos por fanpages de redes sociales, porque
alguien les dijo que escribían “bonito”, peor aún, otros tantos que se
autodenominan escritores, personas que no tienen idea de qué va la métrica y la
simple estructura de un cuento, que andan por la vida proclamándose escritores
cuando sólo tienen dos cuentos (mal hechos) y que presentan en lugares de mala
muerte, de poca vida.
Pero la culpa no es de ellos, sino de todos los que aplauden sus divagues,
que ahora cuentan como textos libres, como si la libertad extrema en algún
momento hubiera dejado algo a favor de la sociedad, y lo que es peor, para la
cultura.
Tal vez sea el momento de replantearnos lo que estamos haciendo, de todos los monstruos que estamos creando. Tal vez sea el momento de tomar en serio las artes, pues están atravesando un momento de decadencia donde hasta las cucarachas podrían considerarse artistas.



