5 Agosto 2014
En medio de una de las peores crisis sanitarias en África, en Washington,Barack Obama se reúne con 50 gobernantes de aquel continente. La epidemia de ébola ha generado una alerta que no se veía por esta causa desde 1976, cuando su última aparición dejó 280 muertos. Hoy la situación es aún más alarmante: desde febrero de este año, se han contabilizado cerca de 826 fallecimientos. Los países más afectados —Guinea, Sierra Leona y Liberia— deben luchar además, con las tradiciones de cada país. Y es que, explicaba Margaret Chan, directora de la Organización Mundial de la Salud, en algunas regiones, los servicios funerarios tradicionales dictan que los cuerpos deben tocarse y lavarse, algo que el protocolo prohíbe, pues es justo en ese momento en que el virus se encuentra en su etapa más activa, lo que facilita su contagio. La cumbre que se celebra en la capital de Estados Unidos, viene apenas a tiempo para anunciar que ya se está trabajando en una vacuna que impida la aparición de una nueva epidemia, desgraciadamente, ésta no podrá ver la luz sino hasta el próximo año.
Una nueva crisis que pone al mundo tenso que se une al resto. En las últimas semanas no han descansado los acontecimientos de orden global que nos permiten cuestionar el desarrollo social y político del globo. Cuando se agravó la situación en Ucrania, pensamos en aquellas señales que ha dado Vladimir Putin anunciándonos lo que parece ser su versión de la Guerra Fría. Aunque a últimas fechas, la que parecía una posición fuerte de parte del gobierno ruso, se ha debilitado. El avión de Malaysia Airlines derribado, acto que se acreditaron separatistas rusos, provocó una serie de sanciones al gobierno de Putin. La última impedirá que Rusia tenga acceso al mercado de capital europeo, se vendan armas o se comercialicen ciertos equipos petroleros. Todo esto mientras Putin vive en la contradicción, pues mientras crecen los rumores, negados por el Kremlin, de la ayuda que los separatistas reciben del gobierno. Putin dijo que “el mundo es frágil”, justo en la conmemoración de la Primera Guerra Mundial, y que “la violencia genera violencia”...
Y es que resulta curioso que Putin hable de las consecuencias de la violencia cuando su gobierno se encuentra en medio del conflicto con Ucrania. Un conflicto que no tiene fecha de fin, al igual que aquél, el que habla de la tristísima realidad de Gaza. Un pasado, presente y un futuro que no da cabida para la resolución de un conflicto legendario. Israel anunció que no habría cese al fuego hasta que se destruyeran todos los túneles que van de la franja a Israel. Curiosamente, ayer lograron el objetivo, pero no se detuvo la acción del ejército israelí. Benjamín Netanyahu declaró que no detendrán tal hasta que la calma y seguridad se restablezcan. Es decir, siguen con la política de un ataque que en las últimas semanas ha dejado cerca de mil 865 muertos y nueve mil 400 heridos. Ninguna de las partes da su brazo a torcer, de ahí que este conflicto tenga tantos años.
Es triste cómo el mundo sigue avanzando y hechos como estos sólo tensan más las condiciones de vida de sus habitantes y del ambiente que se vive al interior de los despachos de sus respectivos gobiernos. Mientras en unos luchan con acontecimientos de tipo sanitario, que esperamos no se salgan de control; en otros, la lucha es sólo de poder por el poder, en su más cobarde acepción.
Addendum. Y hablando de cobardes: primero, como un acto de “valentía”, Rodrigo Vallejo anunciaba que se presentaría ante las autoridades para aclarar todo lo relacionado al video en donde se le ve junto a La Tuta. Confirmar así que lo obligaron a participar en aquel encuentro, pero ya frente a la autoridad, optó por guardar silencio. ¿Pues no que no tiene nada que esconder?



