JUAN XXIII Y JUAN PABLO II
30 Abril 2014
Tú me mueves, Señor; muéveme el verteclavado en una cruz y escarnecido;muéveme el ver tu cuerpo tan herido, muévenme, tus afrentas y tu muerte.Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera que aunque no hubiera cielo, yo te amara y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera, pues aunque cuanto espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera.”
El soneto me sirve para tocar el tema de la canonización de los Papas Juan XXIII “El Papa Bueno” y Juan Pablo II “El Papa Peregrino”, ambos, muestra vívida de una pedagogía universal del amor al prójimo, del servicio, de la alegría y de la santa humildad.
En un evento para el que no hay antecedentes, el Papa FRANCISCO –con la presencia del Papa emérito Benedicto XVI–, canonizó a sus predecesores Juan XXIII y Juan Pablo II, Papas que supieron marchar al ritmo de los tiempos, rompiendo con la inflexible postura de la iglesia católica, para traer una actitud más elástica.
De los Papas, el viejo Filósofo admira a 3: a Juan XXIII, llamado “El Papa Bueno”, a Juan Pablo II y a su Santidad Francisco, plenos de esa gran sabiduría que nace de la generosidad, a la cual hay que añadir un singular ingenio, seguramente derivado de su origen humilde.
Cuánta razón tenía ANDREW GREELY,cuando afirmaba: “Cuando los clérigos sean capaces de reírse de sí mismos, como lo hacía Juan XXIII, perderán los otros la oportunidad de reírse de los clérigos.”
JUAN XXIII gustaba de fumar mucho y gozar de un excelente sentido del humor, era un hombre poco pasado de peso, por no llamarlo gordo, cuando fue elegido Papa, los tres talles que habían preparado para que vistiera quien fuese electo en el cónclave –Con llave– llevado a cabo en la Capilla Sixtina, le quedaron chicos, entonces afloró una vez más su genial sentido del humor cuando dijo: “Todos me quieren bien… Menos los sastres”.
Hubo necesidad de que los sastres rápidamente descosieran la sotana blanca y la hilvanaran para que saliera al balcón principal de la Basílica de San Pedro al anuncio del Habemus papam y a la bendición del Papa, KAROL JÓZEF WOJTYLA KACZOROWSKA, Juan Pablo II, fue el Papa 264, un aficionado al fútbol y un hombre que supo ser más grande que el dolor, nació en Polonia, en 1920. Fue el primer Papa no italiano desde Adriano VI en 1522.
Al ser elegido Papa en 1978, al salir al balcón principal de la Basílica de San Pedro para impartir la bendición Urbi et Orbi, el maestro de ceremonias pontificias le dijo que la costumbre era bendecir y retirarse, el Papa dijo: –– Yo quiero hablar.
VIRGILIO NOE insistió: –– El protocolo...
–– El protocolo dirá lo que quiera, pero yo voy a hablar.
Me cautivó cuando el Papa Juan Pablo II dijo:
–– “… Se mi sbaglio, mi corrigerete –corregidme si me equivoco”. Que un hombre sabio, santo, poliglota, culto, diga eso, demuestra su santa humildad.
Juan Pablo II convocó a una profunda autocrítica sobre el pasado de la Iglesia, con temas oscuros desde las Cruzadas hasta la “Santa” Inquisición y al encuentro mundial de la oración por la paz.
Juan XXIII y Juan Pablo II son un grato ejemplo que muchos sacerdotes de carácter agrio, con rostro tan inexpresivo como pétreo deben seguir. En la sonrisa está la presencia de Dios, de una paz que llena de espiritualidad y luz la vida, es un sacramento, un signo visible de que nuestra alma está abierta de par en par.
El viejo Filósofo asiste a la iglesia de Güémez a la misa de domingo y le dice al sacerdote:
–– ¡Padre!, anoche me puse a jugar a la baraja… Y perdí todo mi dinero.
–– Perdiste por jugar un día antes en que canonicen a dos hombres santos –le responde el padre reprochándole.
–– ¡Ah chin.. Padre!, y los que me ganaron… ¿Po’s en qué día jugaron?.
FUENTE: http://www.perfil.com/internacional/Juan-XXIII-y-Juan-Pablo-II-historia-de-los-Papas-que-seran-santos.html
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