Jeb Bush se lanza
16 Junio 2015
Ayer finalmente lanzó su candidatura a la Presidencia de Estados Unidos. Pero Jeb Bush primero debe ganar la nominación del Partido Republicano. Una nominación bastante concurrida. ¡Ya hay 27 candidatos, entre los que han anunciado formalmente que la pelearán y los que están en veremos para hacerlo! (La lista completa se puede consultar aquí: http://2016.republican-candidates.org)
De toda esa planilla de candidatos, que incluyen un poco de todo —mujeres, negros, millonarios...— destaca, sin duda, el exgobernador de Florida, Jeb Bush, por varias razones.
Primero que nada, llama la atención su apellido. Aun cuando en la historia política de Estados Unidos ya han tenido a un padre y a un hijo de presidentes (John Adams, segundo presidente de EU y John Quincy Adams, sexto presidente), nunca se ha dado el caso de un padre y dos hijos en la Oficina Oval.
Menos aun si tomamos en cuenta que en el caso de los Adams, el padre llegó a la Presidencia postulado por el partido federalista y el hijo, 24 años, después ganó postulado por el partido Demócrata-Republicano.
En el caso de los Bush, si llega Jeb a la Casa Blanca, serían los tres por el Partido Republicano. Y los tres más recientes presidentes de ese partido. Aun cuando portar el apellido Bush le permite ser el candidato con el nombre más conocido dentro de las opciones republicanas, no sería una muy buena señal, para los que creen en la democracia, que los últimos tres candidatos en ganar la elección por su partido provengan de la misma familia.
Imagino que por ello los videos con los que lanza su candidatura sólo hablan de Jeb, no de Jeb Bush.
Jeb destaca por tener una carrera política sólida, conservadora cuando estuvo al frente de la gubernatura de Florida, pero no al extremo de otros de los contendientes, como Ted Cruz, Rand Paul o Mike Huckabee.
Su reto es el mismo de los otros contendientes: debe intentar acercarse al centro del espectro político sin espantar a la base ultraconservadora de su partido.
Y ahí no la tiene fácil Jeb. Sobre todo por su postura en temas migratorios. Su esposa Columba nació en México. En su biografía Jeb menciona con orgullo que es latino, texano y americano. Esta simpatía hacia lo latino genera escepticismo en esa ultraderecha de su partido que tiene una fuerte injerencia a la hora de elegir a su candidato a la Presidencia.
En ese sentido, Jeb tendrá que hacer malabares.
Hace dos años le preguntaron a la madre de Jeb, a la exprimera damaBarbara Bush, sobre una posible candidatura de su hijo a la Casa Blanca.Barbara respondió que ya habían sido suficientes Bush. Ahora tocará al electorado estar o no de acuerdo con este precandidato republicano a la Presidencia. Uno más.
@AnaPOrdorica



