INE o IFE: he ahí el dilema
Las discusiones reformistas, lejos de cesar con la aprobación de iniciativas que se anunciaron cuando comenzó el sexenio, se van poniendo menos predecibles. O al menos parece que los partidos firmantes del Pacto por México están empezando a tener diferencias que ya no quieren “planchar” en la mesa del Pacto sino dirimir públicamente y comiencen a sacar las uñas y a evidenciar sus distintos intereses.
Fue así con el PRD en cuanto a la reforma hacendaria. Quién diría que serían ellos y no el PAN, el apoyo del PRI para su aprobación (porque evidentemente, es una reforma más cercana a la idea fiscal de las izquierdas que de las derechas en el mundo). Algo que, no veremos repetirse cuando inicie la discusión de la energética. Porque será el PAN quien probablemente secunde al tricolor, aunque para ello, ya amenazaron que primera deberán tener otra discusión, ésta, por la reforma político-electoral, que tampoco pinta fácil.
El punto más álgido en ella, más allá de la posibilidad de reelección de algunos puestos de elección popular, como alcaldías o legislaturas, es la creación del Instituto Nacional de Elecciones, que quedaría en lugar del IFE que conocemos.
El dilema está en que con la creación del INE, todas las elecciones que año con año de realizan en el país, serían organizadas por ésta nueva dependencia. Actualmente, el IFE sólo se encarga de las elecciones federales: Presidente de la República, senadores y diputados. Mientras tanto, cada estado, con un órgano electoral propio, se hace bolas con sus comicios, así como de resolver las controversias que se generen al respecto. Y para dirimir las controversias en última instancia tanto a nivel local como federal, existe el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
De crearse el INE, concentraría la responsabilidad de las cerca de tres mil 900 elecciones que se realizan a nivel nacional. Actualmente, el IFE sólo se encarga de 333. Y aquí es donde empieza la discusión, de la que dependerá el apoyo que los priistas, en el “dando y dando” puedan obtener o no, para la reforma energética, tal y como lo anunciaron los panistas.
Pues, aunque en controversia, porque Eruviel Ávila yMiguel Ángel Mancera, se han mostrado en contra de la creación del INE, el PRI tiene como encomienda lograr su aprobación, pues es uno de los puntos acordados en el Pacto por México.
Y es que cada partido está llevando agua a su molino: por un lado, los panistas, a sabiendas que son tercer fuerza política en el país, ven con la creación del INE la oportunidad de acabar con los dos más grandes bastiones electorales del país, justamente, la de los estados gobernados por quienes se han mostrado en contra: Estado de México (tan priista) y el Distrito Federal (tan amarillo). Porque con las elecciones estatales dependiendo de un sólo órgano, las manos que las cuenten y recuenten serían exactamente las mismas para todos los estados. Actualmente, los consejeros estatales son designados por los congresos locales. Así como a nivel federal los designa la Cámara de Diputados. Y claro, mientras el IFE está obligado a mantener, por esa misma razón, una pluralidad rasposa, pero pactada por todos los partidos representados en San Lázaro, muchos de los estatales, en contraste, son designados muchas veces por una sola fuerza política, que generalmente es la misma del gobernador. O sea, se convierten en cuñas para sus cacicazgos.
Y ahí el meollo del asunto. Cada partido defenderá su causa según le acomode el resultado que de tal decisión puedan obtener. Lo que es cierto, es que el sistema electoral mexicano requiere modificaciones que, por encima de los intereses de los partidos, se conviertan en organismos confiables para los ciudadanos. Y esa debería ser la consigna con la que discutan la reforma político-electoral.
Addendum. Y de paso deberían de cambiar muchas de las modificaciones-basura y antidemocráticas que hicieron en la última reforma electoral. El bodrio de ley electoral aprobada en 2007 que sólo se diseñó para “aplacar” al Peje y su autoritarismo disfrazado de “causas populares”.



