Incongruencias cardenistas
Duele cambiar, pero sería angustia de infierno el saberse inmutable.
José Vasconcelos
Tremenda responsabilidad ser custodio de un legado ideológico. En el afán de cuidarlo, puede llegar a convertirse en un pensamiento dogmático y anacrónico y devenir en un obstáculo persistente al cambio. Eso percibo enCuauhtémoc Cárdenas con el pensamiento de su padre.
La propuesta presentada a nombre del PRD encaja en lo queMaría Amparo Casar califica como “política del relumbrón, ésa que puede definirse como la de la aprobación de reformas de mucho lustre, pero escaso valor real”.
Propone que Pemex deje de ser un organismo descentralizado y pase a ser una empresa estatal de autonomía y capacidad de decisión con suficiencia de recursos y algunas modificaciones de reorganización interna, así como un cambio de su régimen fiscal y una autonomía presupuestal con el correspondiente fortalecimiento de los organismos reguladores. Creer que con estas medidas se pueden resolver los graves problemas de Pemex y CFE, implica desconocer la crisis nacional en materia de energía y constituye un auténtico gatopardismo: cambiar para que todo siga igual.
Según el ingeniero Cárdenas, la lucha principal de su padre fue por el rescate y el pleno ejercicio de la soberanía de la nación y su desarrollo independiente. Coincido con que la Expropiación fue un acto valiente, pero si el propósito era también lograr un desarrollo independiente como lo afirma el general Cárdenas en su testamento político, la Expropiación fue un rotundo fracaso.
Hoy somos más dependientes que nunca y justo de quien más se temía: de Estados Unidos de América. Les compramos la mitad de la gasolina que consumimos, más de una tercera parte del gas, 60% de petroquímicos. Les vendemos casi todo nuestro petróleo crudo, ya operamos una refinería en Houston y tarde o temprano tendremos que comprarles tecnologías no convencionales, para ir a aguas profundas. Como suele suceder, para nuestro infortunio, unas son las intenciones y otros los resultados.
El PRD propone invertir más recursos en Pemex sin aclarar cómo se van a obtener o cuáles políticas sociales se verán afectadas en su presupuesto.
Terminemos con algunos mitos. En 1960, el gobierno deLópez Mateos compró las plantas eléctricas. Después, en un acto demagógico, se modificó la Constitución para consagrar su “acto nacionalista”. En 1981, López Portilloestatizó el transporte público en el Distrito Federal y creó la empresa Ruta 100, un inmenso fracaso y un hoyo negro de recursos públicos. Debe reconocerse el valor del regenteÓscar Espinosa para terminar con esa empresa. En 1982 se expropió la banca para posteriormente devolverla a los particulares. En el colmo de la demagogia se expropiaron predios afectados por los sismos de 1985 con consecuencias desastrosas.
La historia de los años posteriores a la Expropiación Petrolera da cuenta de los grandes problemas para poder satisfacer las necesidades de energéticos. Merrill Rippy, enEl petróleo y la Revolución Mexicana, relata el enorme esfuerzo del Estado para satisfacer demandas laborales e inclusive intentos, en 1939 y 1940, para explotar el petróleo de manera conjunta con las empresas antes expropiadas.
En 1938, la petroquímica prácticamente no existía y se planteaba que en todo el proceso industrial participara la iniciativa privada. ¿Por qué “la izquierda” hoy cierra la posibilidad de la inversión privada para agregarle valor al petróleo crudo cuando esto se proponía en el Plan Sexenal de 1934? Permitir inversión privada liberará recursos públicos.
Lázaro Cárdenas jamás hubiera permitido una consulta para decidir si se expropiaban las empresas petroleras. Hay momentos que reclaman la decisión del Estado.
Existe una línea sutil que deslinda el denuedo de la necedad. Percibirla distingue al estadista del obcecado.



