Gratitud y resignación
29 Junio 2016
Gratitud y resignación
De línea a línea/Martín Sánchez Treviño
La muerte del priísta Rodolfo Torre Cantú parece
inadvertida en los seis años que han transcurrido después de su muerte. Los
priistas lo ven desde entonces como un “angel” de la lucha social, pero por
ningún lado se ven las expresiones propias del malogrado candidato del
tricolor, ni en acciones ni en discursos de gobernantes y promotores de la
lucha social. A seis años de su muerte, el sitio donde fue emboscado y sus
amigos construyeron un tejaban de lamina, está enmontado. La cruces que llevan
sus nombres, perdidas están entre la maleza.
Hace seis años predominaba la consternación por la caída
de Torre Cantú y se alzaba la esperanza por la llegada de su hermano Egidio a
la candidatura de gobernador y días más tarde al cargo al que Rodolfo aspiró.
Seis años después, el sueño de Rodolfo, del priísta
entusiasta y luchador incansable pareciera acotarse. Porque la sucesión no
favoreció a los de su partido, sino a los rivales políticos del tricolor.
Y con el aniversario de su muerte se empato la
reaparición del candidato derrotado del tricolor Baltazar Hinojosa Ochoa, que
ante los tamaulipecos se presentó como un político resignado, que nada tiene
que ver con la lucha que emprendió Rodolfo, menos con su entusiasmo y su
dinámica de servicio. Su gesticulación espontanea de la amabilidad.
A la hora que hace seis años, fue asesinado Rodolfo, fue
la misma en la que el candidato perdedor en la elección del 5 de junio,
apareció con reporteros de medios locales, regionales y nacionales, para
expresar las justificaciones de su derrota y la resignación por los resultados
obtenidos en las urnas. Y la impotencia ante la aplanadora de votos.
El desayuno rueda de prensa tuvo como escenario el mismo
lugar donde en noviembre del 2015, Hinojosa Ochoa se reunió con los ganaderos
tamaulipecos, a quienes en su discurso triunfalista, les espetó, ahí les dejo
mi propuesta y les recomendó que fueran a ver al candidato de enfrente, es
decir la de Acción Nacional Francisco García Cabeza de Vaca.
Los
dirigentes de la Unión Ganadera Regional de Tamaulipas, además de refrendarle
su irrestricto respaldo, organizaron un evento que a ninguno de los
gobernadores priístas, de los últimos años, le ofrecieron cuando estos
aspiraron a ese cargo.
Hace seis años corría por Tamaulipas el dolor por la pérdida
de Rodolfo. Hoy los priistas, no los tamaulipecos, lloran la derrota de su
partido. Añoran desde hoy, las canongías propias del poder durante el maximato
priísta en esta entidad.
Pero sólo para justificar a los priísta tamaulipecos en
su derrota, guardando las debidas dimensiones, es saludable recordar que ante
la muerte de Luis Donaldo Colosio Murrieta, surgió la candidatura de Ernesto
Zedillo el último Presidente de la “dictadura perfecta” y, al concluir el
mandato de este, los mexicanos decidieron cambiar de partido y votaron por el
Presidente botudo Vicente Fox Quezada.
Quizá
son meras coincidencia, ante las que los especialistas de los partidos que
luchan por el poder, están cegados, porque los reveses de la historia humana
son irreverentes e incomprensibles.
Por la tarde, casi al anochecer, los priístas ofrecieron un lúcido evento en honor de Rodolfo Torre Cantú, cuya sangre sigue clamando al cielo justicia por él y los miles de caídos en tierras tamaulipecas. Por los miles de extranjeros en tierra propia. Los desaparecidos, los expoliados de la historia.



