Gloria: “De película”

19 Enero 2015

No está nominada al Oscar, pero debería (y ahorita le explico por qué). En la cartelera cinematográfica se exhibe Gloria, cinta que retrata uno de los pasajes más controvertidos, pero trascendentes de la vida de la cantante y compositora Gloria Trevi. Mucho más allá de lo evidente: las canciones, la fama, la actitud irreverente y retadora (misma que fue desde un principio su más poderosa aliada), la cinta es, en sí misma, un logradísimo poema sobre una historia que siempre es igual. Es la historia sí, de Gloria, pero también la de miles de mujeres en todo el mundo que sin pertenecer a un “clan”, han entendido que su luz siempre puede ser mucho mayor que todas las sombras que las rodean, incluso la propia. La historia de Gloria es, como tantas otras, la historia del Ave Fénix: la de una mujer que pudo y supo cómo resurgir de entre sus propias cenizas. La Trevi en el escenario y miles de mujeres (que podemos ser, yo, la que escribe, o tú, que me lees) en la vida diaria...

Del recuento de los daños y todo el tormento que atravesaron ella y las chavitas sometidas por un abusador (con todas sus letras)  ya mucho se ha escrito. Muchas también las entrevistas que Gloria Trevi ha dado sobre sus años junto aSergio Andrade. Varias han sido también las versiones sobre lo vivido dentro del llamado “clan”. Libros, especiales de televisión, incontables declaraciones... pero todo parece quedarse ahí: en el escándalo sobre cómo Gloria pasaba de la gloria al infierno, y del infierno a la cárcel. Todo pareciera quedarse ahí, en lo que mediáticamente vende: la caída de una superestrella del pop (que, además, es una enorme compositora; diría mi querido José Merino: “Después deJuan Gabriel, ella”) y luego en su monumental regreso (que no le debe a nadie más que a sí misma y su talento).

Sin embargo, el papel de una biografía como la que hoy se puede ver en cines, con un guión escrito por la siempre impecable pluma de Sabina Berman, va más allá del retrato superficial (o morboso) de la vida de una artista del tamaño de La Trevi... Se convierte, obligadamente, en un vehículo no sólo emocional, sino intelectual y filosófico a propósito de la condición humana (aún si no se lo propone, tal y como sucede con las también siempre brillantes letras de las canciones de Gloria). La película, aunque hable sólo sobre esta historia en particular, en realidad es una metáfora, un espejo sin fisuras, sobre todas las relaciones de abuso y codependencia. Una relación amorosa en la que se vivió violencia física, sicológica, emocional y hasta económica. Cuando la persona sometida (que primero no se da cuenta que lo está, luego lo justifica y termina por creer que, incluso, todas las vejaciones sufridas las “tenía bien merecidas”) porque el cuadro sicológico del abusador es el mismo en todos los casos. Sergio Andrade no es en absoluto un “ser especial”: es igual, igualito, a los millones de enfermos emocionales que creen que sólo dominando y atropellando a sus víctimas podrán resanar las enormes carencias de autoestima que padecen. Todo en nombre del amor, dicen. El victimario primero y la víctima después. Porque lo dice siempre el que abusa, y la víctima termina por creerlo (creencia que es un mecanismo de sobrevivencia, según lo han documentado decenas de expertos). Hasta que la víctima, literalmente, “toca fondo” y esto la obliga a salir del laberinto en el que se metió.

En México, según cifras del INEGI, 63% de las mujeres mayores de 15 años han experimentado algún tipo de violencia. Documentado está, también, que en la abrumadora mayoría, la agresión proviene de la pareja sentimental.

¿Y qué no fue eso lo que, justamente, experimentaron Gloria Trevi y el resto de las chicas que vivían junto a alguien que les prometió fama y fortuna? Una manipulación de gigantescas proporciones, pero siempre obvias cuando lees sobre el fenómeno. Siempre es igual: alguien que se abandera y comete los más increíbles atentados en contra de sus parejas en el “nombre del amor”. Y estas historias de espanto no sólo las viven las estrellas pop: en los refugios de mujeres, todos, y en todo el mundo, hay cientos de Glorias que tienen su propia historia “de película” para contar. Y no sólo en los refugios: en las calles, en las casas, en la vida diaria de todos nosotros: ¿cuántas historias sobre “amores” profundamente tóxicos no conocemos? Y tantas de ellas, afortunadamente, con una esperanzadora y enorme segunda oportunidad como la de Gloria.

Su más reciente álbum, curiosamente, se llama De película. Y aunque la película no esté nominada al Oscar (debería estarlo nomás porque pone un espejo a esas otras miles de historias), cantemos todas las letras que nos muestran que ésas, las segundas oportunidades, son ganadas siempre y cuando las víctimas, al igual que Gloria, se acuerdan que su luz es tanto más intensa que todas las sombras, incluso, las propias. La Trevi se presentará, además, este 23 y 24 de enero en el Auditorio Nacional. Yo sí voy a ir a cantar con ella: su talento de Ave Fénix es todavía más poderoso que el talento natural que el ave de rapiña le quiso arrancar.